El mes de septiembre es considerado
como el mes para la prevención del suicidio, pero también se habla de la salud
mental. Aunque, es algo de lo que se debería de hablar todo el tiempo y no sólo
darle un mes para llenar hoy día, las redes sociales, a pesar de ello, agradezco
el septiembre amarillo.
Lo agradezco porque cuando iba en
la secundaria una compañera le toco ver a su primo colgado de la sala de su
casa, ella llego de la escuela, y allí estaba su primo ya sin vida, nunca se
dio cuenta que estaba mal o que tenía esos pensamientos.
Lo agradezco porque cuando perdí
a mis bebés, quería morir, lo único que me detuvo fue pensar que mi marido y mi
mamá se quedarían solos, que mi mamá tendría que enterrar a una hija, tuve que buscar
ayuda con medicamentos.
Lo agradezco porque ahora mi
cuñada esta siendo evaluada para usar antidepresivos, porque se atrevió a decir
que algo no estaba bien.
Lo agradezco por todos mis amigos
que también toman antidepresivos y a pesar de lo mucho que les cuesta siguen
adelante.
Lo agradezco porque espero que
cada septiembre amarillo al menos una persona cobre conciencia que la depresión
no es “estar triste”, que no se “quita” haciendo ejercicio o manteniéndose ocupado,
que no se esta “exagerando” y que no se “pasara” en un tiempo, porque no, el
tiempo no lo cura todo.

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