Antes no me daban miedo los
temblores, eso fue lo primero que pensé anoche, cuando no podía dormir por estar
pensando en el sismo en Colombia y que en cualquier momento puede temblar aquí.
No sé en qué momento un temblor
dejó de ser simplemente eso, un temblor, algo que pasa, que mueve las cosas
durante unos segundos y después se acaba, antes podía estar en medio de uno y
pensar “ah, está temblando” y ya, ahora no.
Ahora mi cabeza empieza a dar
vueltas: ¿Qué hago si tiembla y estoy sola?, Porque una cosa es salir de tu
casa durante un sismo y otra muy distinta es salir con tres perros, pero no sólo
son mis tres perros, son los perros de los vecinos de abajo, los de los demás
edificios, creo que hay más perros que gente en esta unidad y entonces pienso
en todos saliendo al mismo tiempo, en el caos, en tratar de controlar a los
tres mientras intento salir y eso me da miedo, pero aunque se los digo, tampoco
me veo dejándolos en la casa, porque a pesar de que diga son perros y mi vida
vale más pues me sentiría muy culpable, si ya me siento así por dejar a los gatos,
pero ya con tantos uno de plano no puede, y si ya hemos salido durante sismos
con los perros, pero no estaba megami aun y estaba Mario, dos pequeñas grandes
diferencias.
Antes de 2017 yo no tenía miedo
de los temblores, el 19 de septiembre de 2017 yo estaba trabajando cuando
empezó a temblar, en el momento, aunque si lo sentí fuerte no vi la magnitud
del mismo, es decir, no pensé que fuera lo que fue, cuando regresamos a la
oficina y empecé a ver las redes sociales quedo en shock, me di cuenta de la
magnitud que había tenido y pensé en mi mamá que estaba sola en su casa y mi
esposo estaba en su trabajo.
Yo solo quería llegar a ver a mi
mamá, pero el transporte había colapsado, así que tuve que caminar, y mi mamá
vive muy lejos y no me vi caminando hasta allá, pero dije ni modo, si se tiene
que hacer, a medio camino mi hermano me llamo que ya estaba llegando con mi
mamá y eso me tranquilizo y ya desvié mi camino hacia mi casa.
Pero en el camino vi cosas que
todavía recuerdo, derrumbes, edificios enormes reducidos a montañas de
escombros, y creo que eso fue una de las cosas que más me impresionó, el pensar
cómo un edificio de nueve o diez pisos podía quedar reducido a nada, a una
montaña de cuatro o cinco metros de escombros donde antes había un edificio
entero, ¿Cómo puede desaparecer algo tan grande?.
También recuerdo a una señora que
estaba llorando, había ido por su hijo a la escuela y, por lo que entendí, en
la escuela ya lo habían sacado, el niño estaba afuera de su edificio y ella
había regresado a casa al no encontrarlo en la escuela y recuerdo cómo cambió su
casa cuando vio a su hijo, corrieron uno hacia el otro y se abrazaron y yo no
pude evitar pensar en mi mamá y que estaba sola, en ese momento aún no llegaba
mi hermano con ella.
Esa noche tampoco pude dormir, la
zona donde vivo fue una de las que tuvo derrumbes muy cerca, así que durante
horas se escucharon ambulancias, helicópteros, sirenas, gente moviéndose de un
lado para otro, no era solamente el temblor, ese movimiento de tierra, fue todo
lo que vino después, el ruido, los edificios destruidos, la gente buscando a
otras personas, la posibilidad de que alguien estuviera atrapado debajo de todo
aquello.
Creo que algo se quedó conmigo
después de ese día, no sé si llamarlo trauma, miedo o simplemente una
conciencia que antes no tenía, la conciencia de que una casa puede dejar de ser
segura en cuestión de segundos, de que algo que parece enorme y sólido puede
convertirse en escombros, de que puedes estar trabajando tranquilamente y, unas
horas después, estar caminando por una ciudad destruida.
También está otro miedo del que
casi nunca hablo: me da muchísimo miedo morirme y que nunca encuentren mi
cuerpo, es uno de mis mayores temores, creo que se quedo grabado en mi porque
mi tía me contaba de una vecina, en el terremoto del 85 nunca pudo encontrar a
su esposo y a su hijo, la señora se volvió loca de la desesperación, del dolor,
y yo supongo que después de ver tantos edificios derrumbados es difícil no
pensar en eso, no solamente en morir, en quedar debajo de todo y que nadie sepa
dónde estás, que nunca te encuentren y que las personas que te quieren no sepan
qué pasó contigo.
Quizá por eso ahora, cuando
pienso en un temblor, no pienso solamente en que se mueva la tierra, pienso en
todo y en que antes no me daban miedo los temblores.