Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento.

Germaine De Staël

MEMORIAS

martes, 3 de noviembre de 2026

La extraña protección de mi papá

 Mi papá era devoto de la Santa Muerte, aunque no sé exactamente de qué manera la veneraba. Lo que sí recuerdo es que tenía una medalla y decía que ella lo protegía, y que gracias a esa protección había salido ileso de muchos accidentes. Una de las historias que nos contó ocurrió cuando viajaba a su pueblo.

 En aquel entonces, cuando los viajes en camión eran un poco largos, era común que hicieran paradas para que tanto el chofer como los pasajeros pudieran comer algo antes de continuar su camino.

En una de esas paradas, mi papá bajó del camión para comer, como todos los demás. Sin embargo, mientras estaba ahí, comenzó a sentir un fuerte dolor de estómago y muchísimas ganas de ir al baño, así que tuvo que ir a buscar uno.  El problema fue que, como viajaba solo, nadie se dio cuenta de su ausencia, ni los demás pasajeros ni el chofer notaron que faltaba alguien, así que, cuando llegó el momento de continuar el viaje, el camión simplemente se fue sin él.

 Cuando mi papá salió del baño descubrió que lo habían dejado, no le quedó más remedio que esperar a que pasara otro camión que también se dirigiera a su pueblo, cuando llegó, le explicó al chofer lo que había sucedido y le pidió que lo llevara, lo cual aceptó el chofer.

 Mientras avanzaban por la carretera, se encontraron con que el camión en el que había viajado originalmente había sufrido un accidente, había personas lesionadas y otras que habían perdido la vida, pero lo más impactante era que la parte del camión donde mi papá había estado sentado había quedado destrozada, si no se hubiera quedado muy seguramente mi papá hubiera perdido la vida.

 Pero esa no era la única cosa curiosa que ocurría con él, mi papá era alcohólico y, durante los fines de semana, solía salir a tomar, siempre regresaba a casa cuando ya era bastante tarde, ya básicamente en la madrugada, pero siempre regresaba acompañado de un montón de perros, y no digo que tres o cuatro, eran al menos unos 10 perros, ¿De dónde salían? ¿En qué momento se le habían unido tantos perros? ¿Por qué lo seguían? La verdad es que nunca lo supe, pero él decía que era porque la Santa lo protegía, los perros nunca intentaban entrar a la casa, tampoco se quedaban afuera, literalmente sólo lo iban a dejar a la casa y se marchaban

No sé si aquella protección tuviera algo que ver con el accidente, con los perros o con ambas cosas, pero mi papá creía fielmente que si, y la verdad es que para mi si era muy curioso ver como llegaba con tantos perros, cual si de su escolta se tratara.


pd. tuve que escribir esto dos veces, porque la primera se me actualizo el office y no me guardo mis cambios snif snif. 

 

lunes, 2 de noviembre de 2026

Cuando la muerte anuncia su llegada

 

DEJO FOTO DE MI OFRENDA

Ya les había comentado en alguna ocasión que tengo un don, que yo llamo don macabro, porque justo es el que me avisa cuando alguien cercano va a morir, con exactitud no siempre sé quien es, sólo sé que alguien cercano lo hará, pero hubo dos ocasiones donde si supe, una de ella fue mi suegro y la otra mi mamá.

 Hace 3 años, operaron a mi suegro, antes de que lo operaran yo estuve con él en el hospital mientras lo preparaban, en ese momento, yo no sentí que algo malo fuera a pasar, pero cuando entró el doctor a explicar los por menores de la operación y la recuperación fue donde algo se prendió dentro de mi y dije, de allí no pasamos. El doctor comenzó a explicar como iba a ser el procedimiento de la operación, que esperaban encontrar y como lo iba a sacar, tenía un tumor, y hasta allí todo bien, pero de repente el doctor dijo, “en la recuperación” y siguió explicando, pero yo ya no escuche porque justo cuando dijo esa frase mi cuerpo se tenso y entre un poquito en pánico, porque algo dentro de mi me dijo, ya no va a pasar de la recuperación.

 No le dije a nadie, sólo le dije a mi marido que fuera a ver a su papá, ya que con el pretexto de que trabajaba decía que no podía, pero lo convencí, y me alegro de haberlo hecho, la operación de mi suegro duro varias horas, salió “bien”, le dieron el alta para que se recuperara en casa, pero en esos días paso algo, se puso mal de repente, lo llevamos al hospital nuevamente, donde se quedo internado y fue donde falleció.

 El día que falleció mi esposo dice que sintió como si le dieran un abrazo, de hecho se despertó, porque ya estábamos dormidos, pensó que yo lo había abrazado pero cuando se despertó vio que yo aun dormía, poco rato después nos llamaron para darnos la noticia.

 En el caso de mi mamá, ella estaba internada, de un día para otro se le complico su enfermedad y la tuvimos que llevar al hospital, igual en ese momento no sentí nada tan fuertemente aunque había un leve latido en mi corazón que me decía que algo iba a pasar, porque yo iba a y le decía a mi mamá que le echara ganas que no se dejara vencer, que tenía que regresar a casa, el último día que la vi antes de que la intubaran, por alguna razón me dio por decirle que no se preocupara, que yo iba a cuidar de su hijo (mi hermano) que si quería que se fuera en paz, que nada me debía y que la amaba, ella sólo asintió, después la entubaron y ya no la volvimos a ver consciente, pues la sedaron para hacerlo, pero cada que íbamos su presión se elevaba, porque siempre la tenía muy baja pero cuando entrabamos siempre empezaba a subir.

 El día que falleció, estábamos paseando a los perritos, cuando me llego un olor a flores, así de repente, en un lugar donde no había flores, me puse muy mal, en ese momento, algo dentro de mi me dijo que mi mamá ya había muerto y se había venido a despedir, no le dije nada a Mario, solo le dije que me había dado un ataque de pánico, le quería decir a mi hermano que iba a recibir una llamada del hospital, pero él siempre estaba tan positivo que no quise quitarle esa ilusión, no sé si hice bien o mal, pero más tarde me llamo para decirme que mi mamá ya había fallecido.

 Con mis bebés, me paso con los primeros que soñé a mi abuelita, y ella sólo repetía, ya están muertos, era lo único que decía una y otra vez, en cambio con mi niña el que soñó algo fue mi esposo, esa muerte, no la vi venir.

 Con los demás solo me da un presentimiento de que alguien va a morir, aunque como dije no se quien es, sólo es una seguridad que tengo que alguien va a fallecer, y hasta ahora no me he equivocado.

viernes, 30 de octubre de 2026

Cuando los difuntos vuelven a casa

Como les comenté en historias anteriores, a mi abuelita le pasaban muchas cosas paranormales, supongo que tenía algún tipo de don o simplemente era muy sensible a ello.

 Siempre que se iba la luz nos poníamos a contar historias de miedo y en uno de esos días nos contó las siguientes anécdotas:

 Cuando mi abuelito falleció, mi mamá y mi tía eran muy pequeñas, mi tía tenia 3 años y mi mamá año y medio, dice que mi tía casi siempre tiraba la cobija y era mi abuelito quien se paraba a volverla a tapar, ya que como dormían en el mismo cuarto se escuchaba cuando caía, pues resulta, que unos días después de su muerte, mi abuelita escucho como tiro la cobija mi tía y al momento como que no reaccionó que ya no estaba mi abuelito y no se paró, después se acordó que ya había fallecido y se levanto a tapar a mi tía, pero su sorpresa fue que mi tía estaba perfectamente tapada, ella decía que había venido mi abuelito a taparla.

 Otra cosa que nos conto es la siguiente, en el pueblo como a las 4 de la mañana se empieza a escuchar el ruido, porque es cuando empieza la vida, sale el primer transporte para el siguiente pueblo, la gente que vende empieza a irse a la plaza para sacar su puesto, cosa que mi abuelita hacía pues vendía verduras en el mercado, nos dice que era justamente el 2 de noviembre cuando esto paso, se despertó porque empezó a escuchar mucho ruido pero no el habitual, sino como una serie de rezos y murmullos en general, se le hizo un poco raro pero pensó que a lo mejor alguien había muerto y lo llevaban al panteón, ya que como hace calor allá muchas veces optan por enterrarlos o muy temprano o ya al atardecer para no estar con el sol todo lo que dure el entierro, entonces pensó que quizás ya se le había hecho tarde si es que ya iban a enterrar a alguien, total que se alisto para irse a trabajar y dijo que iba a esperar que pasara el cortejo para salirse, cada vez escuchaba más fuertes los rezos y murmullos, cual fue su sorpresa que cuando más cerca se empezaron a escuchar de repente ya no se oía nada, y salió a ver, pues la calle vacía, todo estaba todavía muy oscuro, así que regreso a la casa a comprobar la hora y resulta que eran las 3 de la mañana, le dio un poco de miedo, pero mi abuelita fiel creyente de dios, pensó que a lo mejor eran los difuntos que ya iban de regreso pues su casa quedaba camino al panteón, de todas formas cuando ya llego la verdadera hora de salir, dice que empezó a preguntar a otros si había algún muerto o si alguien más había escuchado lo que ella y resulta que nadie mas lo escucho y no hubo muertos ese día en el pueblo.

 Pues como he dicho a mi abuelita siempre le pasaban cosas paranormales, pero ella si era muy valiente.


jueves, 29 de octubre de 2026

Mi suegro vino de visita… creo

 

Lo prometido es deuda, la primera historia paranormal, que igual no es tan paranormal, pero aquí vamos.

 En agosto era el cumpleaños de mi suegro, yo creo que andaba por acá de visita porque durante toda la semana de su aniversario estuvieron pasando algunas cositas raras aquí en la casa. Primero casi diario la tele se estuvo prendiendo, como si tuviera alguna programación, todas las madrugadas se prendía, ustedes dirán, a lo mejor los gatos pisaban el control y la prendían, pues no, porque los controles no estaban a su alcance, que alguien desde algún otro dispositivo la pudo prender, pues quizás, con tanta tecnología hoy ya no se sabe, pero fue sólo una semana que paso, ni antes ni después volvió a encenderse sola.

 También estuvo pasando mucho que los perros corrían hacia la puerta como cuando llega alguien conocido, que hasta cierto punto esto me pasa seguido, pero cuando me asomo por la mirilla no hay nadie, y aclaro, que su forma de acercase a la puerta es diferente a cuando se acerca un desconocido porque cuando es alguien que conocen mueven mucho su colita y ladran mas bajito.

 Otra cosa que pasaba que me movían las cosas de lugar, que igualmente puede que yo ni me acuerdo donde las deje y pensaba que estaban en un sitio diferente y yo creyendo que me las movían verdad, pero puedo jurar que si las cambiaban, además como dije esto sólo estuvo pasando en la semana de su cumpleaños.

 Finalmente, me apagaron las luz en dos ocasiones una en la zotehuela y otra en una de la recamaras, una tiene foco inteligente y podría haber dicho seguro fue Mario haciéndome una broma, pero no, fue en el cuarto que no tiene ese tipo de foco y Mario no estaba, y la de la zotehuela pensé que se había fundido el foco porque hasta parpadeo, pero luego vi que el apagador estaba en apagado valga la redundancia, y pues nuevamente estaba yo sola.

 Así que por eso pienso que mi suegro vino a visitarme y andaba aburrido para querer asustarme así.

viernes, 23 de octubre de 2026

Crónicas de una chismosa introvertida

 

Hoy me di cuenta que me falta chismosidad, metichismo, jaja no sé cómo decirlo, júzguenme ustedes.

 Salí como todas las mañanas a eso de las 10 am a pasear a mis perros, también me encontré con otra vecina que igual saca a perritos a pasear, y ambas nos saludamos y coincidimos que olía a quemado, no es tan inusual el olor a pasto quemado porque por aquí hay unos terrenos vacíos y luego queman el pasto, pero esta vez olía un poco diferente, a mi se me hizo como que olía a plástico quemado o algo así.

 En algún momento cuando iba de salida paso por mi mente preguntarles a los policías de la unidad si no tenían algún reporte de incendio, pero pues solo lo pensé, mi introversión no me permite mucha veces hacer todo lo que pienso, así que lo deje pasar, pues una hora más tarde, se empezaron a escuchar sirenas de bomberos, policías y ambulancias, y todas parecían detenerse aquí en su humilde unidad, pues como buena chismosa que soy me asome a la ventana y varios vecinos viendo hacia arriba, pero como es la torre de a lado y los edificios no son parejos pues no veía yo que estaba pasando.

 En un primer momento pensé que a lo mejor alguien se quería suicidar, pues todos veían hacía arriba como preocupados y la gente que iba pasando abajo les decían córrale, córrale, pásele rápido, y dije pues sí, si se avienta seguro les cae encima, pero luego empecé a pensar que el olor a quemado se había intensificado y pues resulta que un departamento se estaba incendiando, obviamente, si salí porque si soy chismosa, y allí supe que había pasado.

 Afortunadamente para todos, no hubo vidas humanas o animales en peligro, el incendio no paso a mayores, lo malo que cuando vuelva el dueño va a encontrar su casa quemada, no sé hasta que grado, pero sé que se siente horrible, porque no recuerdo si ya lo conté por aquí alguna vez, pero cuando yo iba a la secundaria mi casa se quemó, tampoco había nadie en ese entonces en el departamento, pero perdimos muchas cosas materiales y el shock de ver tu casa quemada es horrible.

 En fin, el punto de todo esto es, la próxima vez que huela a quemado o algo se vea raro o que no debería de estar pasando, prometo ser mas metiche y ver que pasa, porque uno nunca sabe que pueda estar pasando realmente.

martes, 20 de octubre de 2026

Una ofrenda hecha de amor y nostalgia

 

Una parte de mi no quiere poner ofrenda este año, porque sé que voy a llorar como magdalena, porque me va a doler hasta el alma cuando ponga las cosas que le gustaban a mi mamá, porque me voy a derrumbar cada que vea mi ofrenda, pero otra parte de mi si quiere ponerla porque justo para mi la ofrenda significa que mis familiares vienen a verme, disfrutan de lo que hay en la ofrenda y pasan un ratito a saludar, y me gusta la idea de pensar que va a venir mi mamá.

 Justo el año pasado cuando puse mi ofrenda yo le decía a mi mamá que si me moría antes que ella me pusiera unas mandarinas, una coca y si ponía comida que me pusiera un pollo rostizado, ah y que no se le olvidaran las aspirinas por si aún muerta me dolía la cabeza. Ella me dijo que a ella le pusiera unos cocolitos, mandarinas, si se podía un chocolate para remojar sus cocoles, me dijo me pones una coca y le dije que ya le ponía una a mi mamá yaya y me dijo si, pero a mi me pones a mía porque no quiero compartir, y me dijo, me pones un cigarro y yo le dije que para que si ya no fumaba, y me dijo que era porque aún se le antojaba y si ya estaba muerta pues ya no le podía hacer daño, me dio mucha risa, incluso me acuerdo que a mi hermano le dije que le iba a poner chocolates si se moría antes porque a él le gustan mucho, pero a pesar de saber que la vida de mi mamá estaba pendiente de un hilo, jamás, jamás me paso por la cabeza que este año la tendría que poner en mi ofrenda.

 Cada año desde lo de mis bebés me duele mucho ponerla, ahora me dolerá el doble, pero si la voy a poner, aunque llore mucho, aunque me duela hasta el alma, porque sé que una parte también va a agradecerlo, sólo espero que si le guste a mi mamá todo lo que le ponga.

lunes, 19 de octubre de 2026

Sobrevivir a mis propios miedos

 Tenia unos 12 años cuando me dio mi primer ataque de ansiedad, pero en ese entonces no tenía idea de que me estaba pasando, yo sólo sentía una gran desesperación, que no alcanzaba a respirar y dolor en el pecho, sentía que me iba a morir, así que mi mamá muy preocupada me llevo al doctor, pero el dijo que todo estaba bien, al menos físicamente pero no tuvo tampoco la iniciativa de indicarme que podría ser un ataque de ansiedad, quizás tampoco lo sabía, en aquel entonces no era tan común escuchar de estos “ataques”, se me paso unos días después. 

Unos meses más tarde me volvió a dar un ataque, recuerdo que fuimos a una misa de una fiesta y me empecé a sentir mal, mi mamá me saco de la misa y estuvimos afuera, empecé a llorar, mi mamá se desesperaba mucho porque no sabía como ayudarme, yo tampoco lo sabía. 

Dejaron de darme estos ataques pero había caído en depresión, fue la primera vez que decidí acudir con un psicólogo, estaba en la prepa y las maestras que daban la materia justo de psicología ofrecieron sus servicios por si necesitábamos apoyo, allí supe que lo que me había pasado era un ataque de ansiedad, allí supe que tenía depresión crónica, allí supe que siempre quería estar de la mano con un terapeuta. 

En la universidad regresaron esos ataques, pero ya sabía como podía “controlarlos”, me ayudaba mucho estar en CU porque esta lleno de áreas verdes y eso me ayudaba mucho para mantenerme tranquila cuando me daba un ataque de pánico, de ansiedad. 

Ahora sé como identificarlo, como debo de respirar, que debo de hacer para que pase, pero a veces ni eso es suficiente, tengo un oxímetro, cada que siento que no puedo respirar me lo pongo para convencerme de que si estoy oxigenando bien, pero las últimas veces, me era muy difícil calmarme, entonces, como si ellos supieran, vinieron mis gatos, se echaron en mi cabeza y pecho y empezaron a ronronear, poco a poco se fue pasando la sensación de malestar.

Al inicio cuando Mario empezó a irse también me sentía un poco mal, pero no llegaba a un ataque como tal, porque cada que me empezaba a sentir mal le hablaba a mi mamá y ella me ayudaba a tranquilizarme, pero cuando ella murió, todo se vino abajo, empecé a tener los ataques de pánico, de histeria. Megami tampoco ayudaba mucho, me ponía muy histérica cada que teníamos que salir y le llamaba a Mario llorando para reclamarle y para desahogarme, toque fondo, ustedes lo leyeron, de verdad toque fondo. 

Pero justo cuando llegue al fondo decidí que tenía que salir adelante, que no era posible que me dejara vencer y empecé a cambiar las estrategias, me refugie un poco más en el blog, me puse a ver que me funcionaba más con Megami, fue la comida, entonces en cada paseo ya llevo croquetas, por si viene otro perro, un gato o quien sea, así la distraigo, hemos tenido muchos menos incidentes, pero con este nuevo entrenamiento ya la he visto más calmada, eso me alegra, además también siento que ya tengo más control sobre ella. 

Me aterraba la idea de que temblara y no pudiera bajar, pero después decidí que si temblaba me bajaría yo sola, si algo pasaba obviamente me iba a doler perder a mis peluditos, pero la vida humana se preserva sobretodo, hable con Mario y le dije que los iba a dejar, y me dijo que si, que no importaba, que lo importante es que yo me sintiera a salvo, así que ya no me pesa (tanto) si llegamos a ese escenario, aunque me conozco y sé que los voy a bajar como sea, pero al menos sé que tengo la alternativa de dejarlos. 

Estaba esperando octubre porque según en este mes Mario ya estaría de regreso, pero extendieron el contrato hasta finales de año, pero como veo las cosas seguramente hasta el siguiente año va a estar viajando, eso me pego otra vez, pero entiendo que debe trabajar y que yo debo afrontar igualmente las situaciones que se me vayan presentando, no es como que sea el fin del mundo, aunque a veces así se siente para mí. 

Y pues aquí ando, con lagrimas en los ojos porque de alguna manera ya me siento un poco más liberada.