Hace mucho que no pasaba por aquí, ya nadie pasa por aquí, esta bien, bloquee mi blog para que sólo yo pueda leerlo, quizás algún día lo logre convertir en libro, quizás sólo se quede aquí perdido.
El año pasado no escribí absolutamente nada, quería dejarlo de lado talvez, no lo sé, me perdí pero quiero reencontrarme, pero hoy escribo porque hay cosas que no quiero olvidar, hay cosas que no se deben olvidar y últimamente estoy olvidando mucho, eso me preocupa pero no me asusta porque sé que ese es mi final, por eso me ocupo en escribir y guardar canciones.
Creo que nadie sabe el porque mi lista de música pasa tan fácil de un pop a la música de banda, o de un reggaetón a las 4 estaciones de Vivaldi, lo que nadie sabe es que el 90% de mis canciones me recuerdan a alguien, o alguna situación, por eso las tengo, no tanto porque me encanten, sino porque me hacen ver a la persona que me recuerdan, en mi familia es común que con la edad las cosas no sean claras, pero he visto que la música siempre los ayuda a evocar sus recuerdos, y es lo que quiero para mi, que con cada canción que escuche pueda recordarlos al menos un instante.
Pero mi entrada no es para escribir esto, mi entrada es para escribir algo real, ya que muchas veces invento las historias, pero esta no lo es, es algo que quiero recordar siempre y dejar evidencia.
Estoy y estaré eternamente agradecida con el vecino que tenemos allá en al pueblo, ¿porque? es simple, él ha estado allí más que mi propia familia, cuando falleció mi abuelita y cuando falleció mi Mama Yaya, él se quedo toda la noche con nosotros velando, a lo mejor lo hizo por solidaridad, a lo mejor porque no quería estar en su casa, como haya sido, estuvo allí.
Siempre que vamos va a platicar con nosotros y nos regala cosas, y lo más importante de todo, yo vi nacer a 3 de sus hijas y crecer a las 4, pero la principal, mi amiga, Paola, es a la que menos quiero olvidar y menos como apareció en mi vida, pues realmente creo que es obra de un milagro.
Tenía yo como 8 o 9 años, la verdad ya no lo recuerdo, mi abuelita vendía niños dioses de plástico, en aquel momento yo no sabía que era un niño Dios, para mi era "un bebé" y lo agarre así como unas canastitas y no recuerdo que otras cosas que para mi eran juguetes, estaba yo jugando sola pues allá no tenia amigos y mis primos pues nunca ha sido muy cercanos, así que mientras jugaba con este niño Dios, mientras lo sostenía entre mis brazos pensé que ojalá que tuviera una amiga con la cual compartir esos juguetes, y en eso apareció en la puerta una pequeñita de 3 o 4 años, tan linda, que me dijo que si jugábamos.
Le pregunte que quien era y donde vivía, en ese momento yo no sabía que nuestra vecina tenia una hija, así que como "mayor" me preocupe por saber de donde había salido esa niñita aunque a la vez me sentí muy feliz porque dije con ella puedo jugar, su mamá como era de esperarse salió a buscarla y cuando la vio vino por ella, pero salió mi Mamá Yaya y se puso a platicar con la mamá y yo me puse a jugar con la niña, desde entonces somos amigas.
No puedo decir que hoy día, aun con toda la tecnología, sigamos mucho en contacto, cada quien tomo rumbos diferentes y aunque la tengo en una de mis redes sociales no es mucho lo que sé de ella, pues casi no publicada nada, al pueblo, debido a la violencia que lo ha azotado no ha ido y bueno yo menos. pero aun así siempre la tendré en muy alta estima, a ella, a sus hermanas, a sus papás, incluso a su abuelita, que mucho nos ayudo en un problema, pero esa ya es otra historia.
Sólo quería escribir esto, porque no quería olvidarlo y que se perdiera.
Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento.
Germaine De Staël
MEMORIAS
-
►
2025
(50)
- ► septiembre (5)
-
►
2024
(38)
- ► septiembre (2)
-
►
2012
(27)
- ► septiembre (1)
-
►
2011
(47)
- ► septiembre (3)
-
►
2010
(38)
- ► septiembre (2)
domingo, 8 de abril de 2018
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
