Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento.

Germaine De Staël

MEMORIAS

jueves, 27 de agosto de 2015

TRISTE MI VIDA



Sólo aquí puedo venir a dejar mi ¿pena?, es que no se a quien contar esta historia tan burda, simple y que sin embargo me hace llorar.

Y es que no es para menos, es una bobada, pero es de esas que llegan al alma.

Hace dos semanas que me pese, dije, pues un kilito si lo bajo, y entonces repetí y repetí, vamos por un kilo, si un kilo si se puede, y me apegue a la dieta e hice un poco (muy poco) de ejercicio, pero fue más de lo que hice en meses pasados, y hoy que me pese, hoy... había un kilo pero de MAS, no de menos, me dio risa, si, pero me hizo llorar.

Y es que cuando pides al UNIVERSO, te da, pero hay que pedirle con detalle porque sino puede mal confundir, un kilo de menos con un kilo de más, por ni un gramo se equivoco, fue un kilo exacto.

Aaah, ya me desahogue. Triste mi vida, pero ni modo a seguirle y ahora si con lujo de detalle, por favor un KILO MENOS.

jueves, 20 de agosto de 2015

QUEDATE CON QUIEN TE MIRE MAS QUE A SU CELULAR.



Leí esa frase, la del titulo de esta entrada, en un meme, si, en mi celular, me causo mucha curiosidad e hizo llegar a mi mente un sinfín de ideas que escribiré a continuación.

Yo soy adicta al celular, pero no tanto como mi esposo, para él, el celular es una extensión de su cuerpo, un órgano vital que le permite vivir, el día que está sin él, más bien se pone de malas, anda desesperado; a mi mamá le choca eso, se enoja demasiado cuando ve a una persona que está todo el tiempo con el celular en la mano, por eso cuando voy con ella trato de usarlo lo menos posible, pero cuando mi esposo va, ya se imaginarán que mi mamá hace muchos corajes, en vano, pero los hace.

No hace mucho vi un video donde jóvenes decían que los adultos no los comprendían que creían que estar todo el tiempo pegados a la “tecnología”, entiéndase teléfonos, tablets, computadoras, etc., era perder una parte de lo que nos hacía ser humanos, esa parte de sociabilizar con los que están a nuestro lado, pero en el video se decía que no era así, que precisamente eso hacía que se sintieran más unidos, más conectados con sus amigos e incluso con gente que poco conocían, de cierta forma estoy de acuerdo, tengo dos amigas que ya no radican en el D.F. y gracias a los mensajeros del teléfono puedo mantenerme en contacto con ellas, con una de ellas de hecho, estoy platicando a diario y cada que viene es como si realmente siempre estuviera aquí. Claro que eso no quita, que prefiero mil veces una charla cara a cara que por teléfono, sobre todo a la hora de las simplezas que nos hacen reír por que cada quien por su lado suelta tales carcajadas que seguramente la gente piensa que estamos locas.

Tengo también en mente dos programas, bueno un reality show y una película, el primero es el famosísimo Big Brother, la primera vez que paso fue un Boom, todos o la mayoría, querían enterarse de que pasa en la vida de esos integrantes que se fueron a encerrar a una casa y a los cuales todos podían ver, que hacían, que decían, que comían, que vestían, etc., pero si mal no recuerdo en ese entonces el Facebook no era el hit que es ahora, al menos no en México, hoy en día con la nueva versión hay quien dice que nadie lo quiere ver, pues ya es algo viejo que no llama la atención y no estoy del todo de acuerdo, creo que por “naturaleza” a los humanos nos encanta saber que hay con las demás personas, por eso el triunfo del Facebook y otras plataformas similares, siempre veo comentarios de “no me importa su vida”, “ no publiquen sus problemas”, etc., pero lo cierto es que siempre estamos viendo que hacen los demás, sea gente que conozcamos y nos interese, o gente con la que simplemente hemos cruzado alguna vez en la vida, pero hizo o dijo algo interesante y comenzamos a “stalkear”. El otro programa, que es una película, es la de identidad sustituta, esa donde Bruce Willis es un policía, (como en casi todas sus películas), y tiene que investigar quien está matando a los ¿robots? Que se supone no podían morir, de acuerdo con la trama de la película, la gente “real” está en sus casas, dirigiendo desde un armatoste a su yo de mentiras, el yo que sale día a día a realizar el trabajo y convivir, el que no envejece, el que no importa que le pase un accidente porque siempre se puede reparar o bien hacer otro a la medida, y nuevamente Facebook y otras redes, (me refiero más a Facebook, porque es la que uso y conozco), vienen a mi mente, estamos desde la comodidad del hogar compartiendo imágenes prediseñadas, fotografías y videos, conversando con amigos, expresando ideas e incluso jugando, al mismo tiempo que “interactuamos” con otros, no está muy distante nuestra realidad de esa película (y tantas otras), nuestra vida entera (en un sentido figurado) pasa en el mundo de la tecnología.

¿A dónde voy con todo esto?, a que (obviamente) la vida de ahora no es la misma que vivieron nuestros padres e incluso en el que comenzamos a crecer, hubo en algún momento de este tiempo un salto gigante de la tecnología y eso hizo posible el cambio en la forma de relacionarnos, pasamos a tener dos vidas relativamente, una “normal o real” y una virtual, anteriormente si veías algo gracioso lo guardabas en tu mente para contarlo después, ahora lo puedes grabar o fotografiar y compartirlo en ese mismo momento con todos tus conocidos, antes escribías una carta que tardaba día en llegar ahora con un enter en minutos pueden tener noticias tuyas, mamás que comparten fotos de sus recién nacidos para que todos lo conozcan sin tener que esperar una visita formal, si, la tecnología nos ha dado muchos beneficios, facilidades, no obstante, también está el lado malo, el lado donde puedes ver mesas llenas de personas que están ensimismadas en su celular en lugar de platicar entre ellas o lo que es peor, interactuar entre ellas por medio del celular aun estando frente a frente, conciertos que se disfrutan a medias porque hay cientos de pantallitas grabando el suceso para poder “disfrutarlo” varias veces.

El problema real no es que la forma de vivir haya cambiado, el problema consiste en que no sabemos equilibrar, que no sabemos hacer un espacio para convivir en el mundo real porque a muchos nos aterra, yo me pregunto qué va a pasar con las siguiente generaciones que nacieron con el celular en la mano, ¿Cómo va a ser su mundo?, ¿su interacción se volverá completamente virtual?, ya vivimos en el famoso PANOPTICO de Foucault, donde nos vigilamos unos a otros, sin que sepamos totalmente quien está al pendiente de lo que hacemos, lo hemos aceptado sin oponer resistencia y más aun con gusto, pero que viene, que sigue ahora,

¿será acaso un estancamiento en esta forma de relacionarse? O ¿hay un futuro diferente que aún no alcanzamos a visualizar?