Leí esa frase, la del titulo de esta entrada, en un meme, si, en mi celular, me causo mucha
curiosidad e hizo llegar a mi mente un sinfín de ideas que escribiré a
continuación.
Yo soy adicta al celular, pero no tanto como mi esposo, para
él, el celular es una extensión de su cuerpo, un órgano vital que le permite
vivir, el día que está sin él, más bien se pone de malas, anda desesperado; a
mi mamá le choca eso, se enoja demasiado cuando ve a una persona que está todo
el tiempo con el celular en la mano, por eso cuando voy con ella trato de
usarlo lo menos posible, pero cuando mi esposo va, ya se imaginarán que mi mamá
hace muchos corajes, en vano, pero los hace.
No hace mucho vi un video donde jóvenes decían que los
adultos no los comprendían que creían que estar todo el tiempo pegados a la
“tecnología”, entiéndase teléfonos, tablets, computadoras, etc., era perder una
parte de lo que nos hacía ser humanos, esa parte de sociabilizar con los que
están a nuestro lado, pero en el video se decía que no era así, que
precisamente eso hacía que se sintieran más unidos, más conectados con sus
amigos e incluso con gente que poco conocían, de cierta forma estoy de acuerdo,
tengo dos amigas que ya no radican en el D.F. y gracias a los mensajeros del
teléfono puedo mantenerme en contacto con ellas, con una de ellas de hecho,
estoy platicando a diario y cada que viene es como si realmente siempre
estuviera aquí. Claro que eso no quita, que prefiero mil veces una charla cara
a cara que por teléfono, sobre todo a la hora de las simplezas que nos hacen
reír por que cada quien por su lado suelta tales carcajadas que seguramente la
gente piensa que estamos locas.
Tengo también en mente dos programas, bueno un reality show
y una película, el primero es el famosísimo Big Brother, la primera vez que
paso fue un Boom, todos o la mayoría, querían enterarse de que pasa en la vida
de esos integrantes que se fueron a encerrar a una casa y a los cuales todos
podían ver, que hacían, que decían, que comían, que vestían, etc., pero si mal
no recuerdo en ese entonces el Facebook no era el hit que es ahora, al menos no
en México, hoy en día con la nueva versión hay quien dice que nadie lo quiere
ver, pues ya es algo viejo que no llama la atención y no estoy del todo de
acuerdo, creo que por “naturaleza” a los humanos nos encanta saber que hay con
las demás personas, por eso el triunfo del Facebook y otras plataformas
similares, siempre veo comentarios de “no me importa su vida”, “ no publiquen
sus problemas”, etc., pero lo cierto es que siempre estamos viendo que hacen
los demás, sea gente que conozcamos y nos interese, o gente con la que
simplemente hemos cruzado alguna vez en la vida, pero hizo o dijo algo interesante
y comenzamos a “stalkear”. El otro
programa, que es una película, es la de identidad sustituta, esa donde Bruce
Willis es un policía, (como en casi todas sus películas), y tiene que
investigar quien está matando a los ¿robots? Que se supone no podían morir, de
acuerdo con la trama de la película, la gente “real” está en sus casas,
dirigiendo desde un armatoste a su yo de mentiras, el yo que sale día a día a
realizar el trabajo y convivir, el que no envejece, el que no importa que le
pase un accidente porque siempre se puede reparar o bien hacer otro a la
medida, y nuevamente Facebook y otras redes, (me refiero más a Facebook, porque
es la que uso y conozco), vienen a mi mente, estamos desde la comodidad del
hogar compartiendo imágenes prediseñadas, fotografías y videos, conversando con
amigos, expresando ideas e incluso jugando, al mismo tiempo que “interactuamos”
con otros, no está muy distante nuestra realidad de esa película (y tantas
otras), nuestra vida entera (en un sentido figurado) pasa en el mundo de la
tecnología.
¿A dónde voy con todo esto?, a que (obviamente) la vida de
ahora no es la misma que vivieron nuestros padres e incluso en el que
comenzamos a crecer, hubo en algún momento de este tiempo un salto gigante de
la tecnología y eso hizo posible el cambio en la forma de relacionarnos, pasamos
a tener dos vidas relativamente, una “normal o real” y una virtual, anteriormente
si veías algo gracioso lo guardabas en tu mente para contarlo después, ahora lo
puedes grabar o fotografiar y compartirlo en ese mismo momento con todos tus
conocidos, antes escribías una carta que tardaba día en llegar ahora con un
enter en minutos pueden tener noticias tuyas, mamás que comparten fotos de sus recién
nacidos para que todos lo conozcan sin tener que esperar una visita formal, si,
la tecnología nos ha dado muchos beneficios, facilidades, no obstante, también
está el lado malo, el lado donde puedes ver mesas llenas de personas que están
ensimismadas en su celular en lugar de platicar entre ellas o lo que es peor,
interactuar entre ellas por medio del celular aun estando frente a frente,
conciertos que se disfrutan a medias porque hay cientos de pantallitas grabando
el suceso para poder “disfrutarlo” varias veces.
El problema real no es que la forma de vivir haya cambiado,
el problema consiste en que no sabemos equilibrar, que no sabemos hacer un
espacio para convivir en el mundo real porque a muchos nos aterra, yo me
pregunto qué va a pasar con las siguiente generaciones que nacieron con el
celular en la mano, ¿Cómo va a ser su mundo?, ¿su interacción se volverá
completamente virtual?, ya vivimos en el famoso PANOPTICO de Foucault,
donde nos vigilamos unos a otros, sin que sepamos totalmente quien está al
pendiente de lo que hacemos, lo hemos aceptado sin oponer resistencia y más aun
con gusto, pero que viene, que sigue ahora,
¿será acaso un estancamiento en esta forma de relacionarse? O
¿hay un futuro diferente que aún no alcanzamos a visualizar?