Hablar del primer amor siempre es difícil,
pero también hermoso, es la primera ilusión que uno vive, aunque lamentablemente
no siempre termina como uno quisiera, no sabría dar porcentajes de cuantos son
los que viven intensamente ese primer amor y cuantos son los que sólo lo ven de
lejos imaginando pláticas y situaciones que nunca sucederán.
Algunas veces, por otro lado, las
cosas no pasan exactamente como nos hubiera gustado, pero tampoco son eventos
desafortunados, hay algo de química, algunos besos, intercambio de sueños, pero
a la vez nunca existe un compromiso, porque una de esas personas no se
encuentra segura o considera que su primer amor en realidad es otro, aunque mañosamente
no se quiere perder la oportunidad de tener cerca a alguien que daría su vida
por ellos.
Normalmente el primer amor llega en
la pubertad, cuando vamos descubriéndonos y descubriendo el mundo en el que
vivimos, cuando los padres nos sueltan de la mano un poco para darnos esa oportunidad
de explorar y reconocer lo que nos rodea, nos llegan también sentimientos que
antes no habíamos tenido y sobre todo nos llega el momento de sentir todo al máximo,
es por eso que el primer amor es tan intenso, mágico y especial, la primera vez
que uno experimenta algo siempre es especial e inolvidable, además no sólo es
la idea de experimentar un sentimiento nuevo en el plano sentimental, físicamente
uno empieza a querer descubrirse aún más y viene los besos, las caricias y si,
la sexualidad, en un sentido infantil quizás, pero al final del día son los
instintos más antiguos que están en nuestros genes.
Olvidar un primer amor es imposible,
ese nunca se olvida, haya sido bueno o malo, siempre vivirá en nuestros
corazones y nuestra mente.
