Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento.

Germaine De Staël

MEMORIAS

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lunes, 7 de septiembre de 2026

Ítaca

¿Se acuerdan que les dije que iba a subir mis escritos del taller?, pues una de las actividades fue hacer un contratapoema, inicialmente, antes de saber la actividad como sólo nos pidió un poema, yo había elegido, Hagamos un trato, porque es un poema que me encanta y la verdad no soy amante del género de los poemas, pero éste tiene un significado especial para mi porque se lo dedique a mi ahora marido. En fin, el punto es que otra chica también presentó el mismo poema y como no quise repetirme puse a buscar otro, y encontré, Ítaca, me gusto mucho, así que pondré primero el poema y luego el contrapoema. Yo sé que no es "el poema" pero fue un ejercicio, me gusto. 

Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
deseas que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los lestrigones ya los cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
cuentos en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecciona
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los lestrigones ya los cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.

Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
llega a puertos nunca antes vistos,
detente en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.

Diez siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.

Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.

Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.

 

CONTRAPOEMA

 Ítaca es el destino

Pero el viaje no siempre es sencillo,

Aún si el viaje es corto;

El pensamiento elevado no siempre nos acompaña

Así que ten cuidado

Porque algún cíclope o lestrigón

Podría aparecer ¡no temas!

Siempre encontrarás a alguien dispuesto a ayudarte.

O un lugar en esas hermosas montañas donde esconderte,

No para siempre, sólo mientras el peligro desaparezca.

Y el pensamiento elevado vuelve.

Ítaca es el destino, así que llena en el camino tu alma.

Llénala con sabiduría, emociones y fantasías;

Si al llegar la miras pobre, entonces regresa en tu camino,

Porque no lo has andado bien.

Ítaca es el destino, no para vivirlo, sino para descansar en paz,

una vez que ya todo lo has vivido.


lunes, 31 de agosto de 2026

Un paréntesis en medio del ruido

 

Tuvimos nuestra segunda sesión con la psicóloga y, a diferencia de la primera, esta vez fue mucho más de ejemplos. Nos dedicamos a revisar los derechos de niñas, niños y adolescentes y a tratar de entender cómo cambia una respuesta cuando dejamos de verla desde nuestra perspectiva de adultos y empezamos a verla desde las necesidades del niño. Y creo que ahí entendí algo importante. También entendí un poco mejor por qué no nos dieron la idoneidad.

Nuestras respuestas siempre fueron desde el “nosotros”, nosotros queremos, nosotros pensamos, nosotros creemos, cuando las verdaderas respuestas debieron ser desde el NNA (niños, niñas y adolescentes), el NNA necesita, el NNA quiere, el derecho del NNA es, y así.

 Suena un poco absurdo para mi porque pienso que es lo mismo. Pero entiendo el porque esta mal, DIF no se va a poner a interpretar lo que yo quiero decir, para ellos, hablar desde la perspectiva de uno es decir que no estamos preparados para la adopción porque no estamos pensando en el bienestar del NNA si no en lo que nosotros queremos y eso no siempre puede ser benéfico para el NNA.

 En fin, veré que más voy descubriendo en estas sesiones.

 El taller de escritura creativa ya termino. Estoy feliz y triste jejeje, feliz porque me encanto y triste porque termino. Me dejo buenas cosas, me ayudo a crecer un poco literariamente hablando. Me ayudo a darme cuenta que debo dejar mis novelas chinas y seguir leyendo, de verdad que fue una experiencia que me exploto el cerebro, no porque haya pasado algo super wow en un sentido de descubrimos el hilo negro, sino porque a mi me cayó como un balde de agua fría.

 A continuación, explico un poco: resulta que, aunque amo leer, me he estado haciendo tonta con los libros que tengo pendientes, me dedique a leer novelitas de aplicación tipo wattapad (no es la que lee solo la tomo de ejemplo, porque creo que es la mas famosa), pero lamentablemente para todos, son hechas por personas que no voy a considerar escritores profesionales, ojo, profesionales, escritores de alguna manera creo que lo son. Cuando empecé a leer en estás aplicaciones me percataba mucho de los errores de ortografía, de sintaxis, etc., pero en algún momento me di cuenta que lo deje de hacer, me parecía normal al punto que he olvidado como se escriben algunas palabras y las tengo que buscar para ver cual es correcta.

 Pero justo en este taller, también estuvimos leyendo algunas cosas, como poesía, cuentos y un poco del proceso creativo de otros escritores (libro que por cierto quiero conseguir), en fin, el punto es, que leerlos me recordó lo hermoso que es leer a escritores profesionales y muchos de ellos, clásicos, porque de verdad que no es lo mismo que te digan “había un árbol verde y frondoso” a que se pasen al menos media página describiendo ese árbol, no sólo como se ve, sino como huele, como se siente, etc. Y aunque he visto que a muchos no les gusta el exceso de descripción es algo que a mi me encanta.

 Yo espero que si hace más talleres me invite, porque la verdad me encantó. No solo el contenido, sino la forma de llevarlo, fue muy amena, además, en mi muy personal caso me hizo darme cuenta que por fin me estaba regalando un espacio solo para mí, porque desaparecían los perros, Mario y mi hermano, a los cuales les prohibí llamarme o escribirme en el tiempo que duraba el taller.

 Pd. Mi dolor de vientre según era una infección urinaria, de acuerdo con la doctora de la simi farmacia, pero la del IMSS dijo que era un desgarre muscular en la zona por cargar algo pesado y además tenía mucha inflamación en el estómago, ya me tome toda la medicina, me siento mejor, aunque debo decir que si me duele si me estiro o cargo justamente algo pesado, así que creo que a del IMSS tenia mas razón. Pero por si, si o si no, me mando a hacerme mas estudios.

lunes, 24 de agosto de 2026

PICANTE



Quiero compartir este ejercicio que realicé en mi taller de escritura creativa, fue un ejercicio que me gusto mucho, sobre probar ciertos sabores y ver que recuerdos nos traía, y aunque cada sabor fue un recuerdo diferente, opté por el sabor picante, por eso el titulo de la entrada, el escrito original esta a mano, pues como les había dicho es un taller de escritura a mano y les dejo las evidencias del relato escrito, pero lo pase a la compu también por si no le entienden a mi letra. 

Es curioso cómo un sabor te puede evocar recuerdos, aunque ciertamente, de alguna manera, lo había notado, pero nunca le presté mucha atención, hasta el viernes con el taller de escritura.

 Probamos distintos sabores que me trajeron muchos recuerdos, en su mayoría felices, por eso el que quiero recalcar ahora es el sabor picoso, principalmente porque me recordó a mis amigas de la universidad y a una anécdota en específico que tiene que ver con una tarde del quinto semestre, mis amigas Rocío y Sandra, y su servidora como protagonistas.

 Ese día ya no teníamos clases, solo estábamos esperando por una conferencia, Sandra se nos había escapado, bueno, desaparecido y a pesar de ya tener celulares en ese entonces, no eran tan usados como hoy día; así que solo le mandamos un mensaje para que no olvidara la conferencia, a la cual teníamos que entrar sí o sí.

 En fin, unos veinte minutos antes de que empezara, llegó Sandra; ella tenía una tez muy blanca, pero ese día se veía roja como una manzana, extremadamente feliz y un poco tambaleante, ¡estaba borracha!, Rocío y yo solo nos vimos la una a la otra con cara de asombro y de risa.

 Nunca la habíamos visto así, además, ya estaba por empezar la conferencia, recuerdo que le dije que fuéramos por un café bien cargado, y alguien, no recuerdo quién, otro compañero de la clase, dijo que mejor algo muy picoso, en ese momento, Sandra dijo que tenía ganas de vomitar y nos acercamos a una jardinera, porque dijo que ya no llegaba al baño, al final ni vomitó.

 En ese lapso ya le habían comprado el sándwich, pero no uno normal, era uno lleno de chile, no recuerdo, pero me atrevo a pensar que no tenía otra cosa más que rajas, como ya teníamos que entrar a la conferencia, pasamos el sándwich de contrabando y a Sandra en medio de varios compañeros, porque olía demasiado a alcohol.

 Nos sentamos hasta atrás para tratar de no llamar la atención, cosa que fue imposible, ya que cuando sacó el sándwich todo el auditorio se inundó de un olor a chiles, varios volteaban tratando de averiguar de dónde provenía el olor, pero creo que nadie se dio cuenta.

 Afortunadamente ese sándwich le ayudó a que se le bajara un poco la borrachera, y saliendo ya nos fuimos a cenar algo más formal, pero es una anécdota que nunca olvidaremos, porque siempre que tengo antojo de algo picoso molesto a Sandra, le mandó un mensaje diciéndole que tengo antojo de una bolsa de salsa con papas, como las de la H. FCPyS, o un sándwich de chile que apeste el Flores Magón, así se llamaba el auditorio, ella siempre me manda una carita con una lengua de fuera.

martes, 18 de agosto de 2026

En lo que la vida se acomoda...

Bueno, sigo con mi ansiedad por culpa del terremoto imaginario que todos los días pasa en mi cabeza, sólo el ronroneo de mis gatos logra calmarme y me ayuda a dormir, benditos gatos que saben que su dueña está loca y necesita terapia de ronroneo, en fin, además de estar en modo zombie por culpa de eso, estoy con dos cosas, bueno una creo que ya la había dicho que era tomar (otra) terapia para lo de la adopción y me metí a un mini taller de escritura (4 clases), pero no cualquier escritura, escritura a mano.

 En fin, respecto a la terapia, empezamos a buscar más información y, preguntando en un grupo de Facebook sobre adopción, encontramos una institución llamada Adoptaris, allí comenzamos a trabajar con una psicóloga especializada en adopción, apenas llevamos una sesión, pero desde esa primera conversación tuve una sensación muy clara: quizá esto era algo que nos habría ayudado muchísimo antes de comenzar nuestro primer proceso, porque descubrimos que sabíamos mucho menos de lo que creíamos, y es que, al menos desde mi experiencia, encontrar información clara sobre cómo funciona realmente la adopción en México no es tan sencillo, la mayoría de las ideas que uno tiene vienen de lo que ha visto en películas, series o incluso en las noticias, y la adopción real no funciona como en las películas: No llegas a un lugar, ves a varios niños y dices: “Quiero a ese”.

 De acuerdo con lo que hemos empezado a aprender, el proceso busca determinar qué familia puede responder mejor a las necesidades de un niño determinado, tomando en cuenta sus características, su historia y también las condiciones y capacidades de quienes quieren adoptar, y eso es solamente una de las muchas cosas que estamos descubriendo, pero si habernos informado mejor antes de empezar creo que hubiera cambiado muchísimo las cosas, pero también dicen que los tiempos de Dios son perfectos y por ello, a pesar de todo, creo que vamos bien, no así con mi edad, porque cada día estoy más achacosa, pero estaba por ejemplo mi mamá, esta Mario con sus viajes, si nos hubieran dicho que si y nos hubieran asignado un NNA (niño, niña o adolescente) pronto hubiera sido un caos en ese momento, ahorita Mario sigue viajando pero esperamos que pronto ya no tenga que movilizarse y mi mamá pues ya no está, pero por si alguien aquí quiere adoptar, mi recomendación 100 % es que busquen apoyo primero, hay varios grupos.

 Y luego viene mi taller de escritura a mano, hace muchísimo que no escribía a mano, ósea si escribo recaditos, uno que otro apunte de no más de 30 palabras, pero ya toda “mi creatividad” siempre en la computadora y resulta que escribir a mano te ayuda a ejercitar el cerebro, a aprender, a conectar tus neuronas, en fin, todo un arte esto de la escritura, hicimos un ejercicio que me gusto sobre escribir con la mano contraria a la que usas, nos dijo que con eso se activa un poco el cerebro, fue algo que me costo pero buen ejercicio, y pues no quiero contar mucho todavía, son 4 clases, así que regresare al final para decirles como me fue.

 Tengo un dolor focalizado en el bajo vientre, tengo cita el viernes, espero llegar.

martes, 11 de agosto de 2026

ANTES NO ME DABAN MIEDO LOS TEMBLORES

Antes no me daban miedo los temblores, eso fue lo primero que pensé anoche, cuando no podía dormir por estar pensando en el sismo en Colombia y que en cualquier momento puede temblar aquí.

 No sé en qué momento un temblor dejó de ser simplemente eso, un temblor, algo que pasa, que mueve las cosas durante unos segundos y después se acaba, antes podía estar en medio de uno y pensar “ah, está temblando” y ya, ahora no.

 Ahora mi cabeza empieza a dar vueltas: ¿Qué hago si tiembla y estoy sola?, Porque una cosa es salir de tu casa durante un sismo y otra muy distinta es salir con tres perros, pero no sólo son mis tres perros, son los perros de los vecinos de abajo, los de los demás edificios, creo que hay más perros que gente en esta unidad y entonces pienso en todos saliendo al mismo tiempo, en el caos, en tratar de controlar a los tres mientras intento salir y eso me da miedo, pero aunque se los digo, tampoco me veo dejándolos en la casa, porque a pesar de que diga son perros y mi vida vale más pues me sentiría muy culpable, si ya me siento así por dejar a los gatos, pero ya con tantos uno de plano no puede, y si ya hemos salido durante sismos con los perros, pero no estaba megami aun y estaba Mario, dos pequeñas grandes diferencias.

 Antes de 2017 yo no tenía miedo de los temblores, el 19 de septiembre de 2017 yo estaba trabajando cuando empezó a temblar, en el momento, aunque si lo sentí fuerte no vi la magnitud del mismo, es decir, no pensé que fuera lo que fue, cuando regresamos a la oficina y empecé a ver las redes sociales quedo en shock, me di cuenta de la magnitud que había tenido y pensé en mi mamá que estaba sola en su casa y mi esposo estaba en su trabajo.

 Yo solo quería llegar a ver a mi mamá, pero el transporte había colapsado, así que tuve que caminar, y mi mamá vive muy lejos y no me vi caminando hasta allá, pero dije ni modo, si se tiene que hacer, a medio camino mi hermano me llamo que ya estaba llegando con mi mamá y eso me tranquilizo y ya desvié mi camino hacia mi casa.

 Pero en el camino vi cosas que todavía recuerdo, derrumbes, edificios enormes reducidos a montañas de escombros, y creo que eso fue una de las cosas que más me impresionó, el pensar cómo un edificio de nueve o diez pisos podía quedar reducido a nada, a una montaña de cuatro o cinco metros de escombros donde antes había un edificio entero, ¿Cómo puede desaparecer algo tan grande?.

 También recuerdo a una señora que estaba llorando, había ido por su hijo a la escuela y, por lo que entendí, en la escuela ya lo habían sacado, el niño estaba afuera de su edificio y ella había regresado a casa al no encontrarlo en la escuela y recuerdo cómo cambió su casa cuando vio a su hijo, corrieron uno hacia el otro y se abrazaron y yo no pude evitar pensar en mi mamá y que estaba sola, en ese momento aún no llegaba mi hermano con ella.

 Esa noche tampoco pude dormir, la zona donde vivo fue una de las que tuvo derrumbes muy cerca, así que durante horas se escucharon ambulancias, helicópteros, sirenas, gente moviéndose de un lado para otro, no era solamente el temblor, ese movimiento de tierra, fue todo lo que vino después, el ruido, los edificios destruidos, la gente buscando a otras personas, la posibilidad de que alguien estuviera atrapado debajo de todo aquello.

 Creo que algo se quedó conmigo después de ese día, no sé si llamarlo trauma, miedo o simplemente una conciencia que antes no tenía, la conciencia de que una casa puede dejar de ser segura en cuestión de segundos, de que algo que parece enorme y sólido puede convertirse en escombros, de que puedes estar trabajando tranquilamente y, unas horas después, estar caminando por una ciudad destruida.

 También está otro miedo del que casi nunca hablo: me da muchísimo miedo morirme y que nunca encuentren mi cuerpo, es uno de mis mayores temores, creo que se quedo grabado en mi porque mi tía me contaba de una vecina, en el terremoto del 85 nunca pudo encontrar a su esposo y a su hijo, la señora se volvió loca de la desesperación, del dolor, y yo supongo que después de ver tantos edificios derrumbados es difícil no pensar en eso, no solamente en morir, en quedar debajo de todo y que nadie sepa dónde estás, que nunca te encuentren y que las personas que te quieren no sepan qué pasó contigo.

 Quizá por eso ahora, cuando pienso en un temblor, no pienso solamente en que se mueva la tierra, pienso en todo y en que antes no me daban miedo los temblores.

lunes, 10 de agosto de 2026

Otra vez yo, intentando que esto tenga sentido

 


No me gustan los perros, y no, no los odio (mucho), sólo no me gustan, no son mi mascota favorita y definitivamente no soy una persona de perros, quizás por eso me cuesta mucho ahorita adaptarme a megami, pero releyendo escritos anteriores fue lo mismo con Zyanya, con Kiba no tanto porque es un perro pequeño, pero las otras dos son medianas (pa’ mi grandes), y pues uno lidia más, además, si me preguntan pese que a lo que digan que los huskys y los pastor belga son razas muy inteligentes ( que, si, no lo niego) para mi, mi niño (cruza de poodle con maltes) es mas inteligente, pues aprendió más rápido a comportarse, las otras dos son unas rebeldes sin causa y quizás también por eso me cuestan mas.

 

Pero ya lo he dicho infinidad de veces, no me gustan porque yo soy una persona muy floja, ya que si los veo en la calle claro que me digo hay que bonito perro y si se puede lo acaricio y amo a mis perrhijos, pero por ejemplo días como hoy que dormí poco, tengo que sacarlos aún cuando estoy en modo zombie casi todo el día, o si me duele la cabeza o tengo algún otro malestar, de todas maneras hay que pasearlos, necesitan mucho cariño (al menos siempre quieren que los este acariciando), necesitan actividades de juego para que se cansen y normalmente estas actividades son con ayuda de humanos y digo normalmente porque megami y zyanya se ponen a jugar, de repente parece que se van a pelear pero no pasa de algún chillido de alguna de las dos para que ya se calmen, en fin, tener un perro es muy demandante y es algo que yo no pedí pero ya tengo, a mi esposo si le gustan y tiene la paciencia y las ganas, pero pues lamentablemente ahorita anda de gira artística y ya lleva un año así y quizás se lleve otro más, pues toca seguir aguantando.

 

Mi hermano sigue en guerrero, una parte de mi entiende que debe estar allá por las complicaciones que hay, pero otra parte de mi ya no quiere, porque eso de tener que buscar niñera para ir a ver a sus gatos tampoco me gusta, además que me da pena por sus gatos que están abandonados, lo bueno que son 3 y se hacen compañía entre ellos.

 

Voy a tomar un curso de escritura creativa a ver que tal, sólo que es un curso pues no se como llamarlo, es un particular, no es una escuela ni nada, y dirán que pa’ que quiero el curso, pues porque realmente espero un día publicar un libro, así que entre más herramientas tenga creo que sería mejor, ¿no?.

 

También el próximo jueves es nuestra sesión con a psicóloga a ver que tal nos va para ir trabajando los temas que nos dijo el DIF, y en cuanto salgan tomaremos talleres para irnos ayudando que fue parte de las recomendaciones, estaba viendo otro caso de un bebé abandonado, de verdad, en mi creencia a Dios, no entiendo como es posible que le dé hijos a personas que los abandonan y a los que queremos no nos los da, quizás soy muy ingenua al creer que hay por allí un Dios señalando con el dedo, tu si, tu no (y ojo no es que no crea en Dios, siempre creeré en él aunque no lo entienda siempre), pero a lo que voy es que me cuesta creer que la decisión recaiga sólo sobre él.

 

Soñé que estaba en otra realidad, la mayoría de mis conocidos eran los mismos, pero había otros, pero de verdad ahora si creo que me estoy volviendo loca con estos sueños, son tan vividos, pero en esta ocasión no sé fue rarísimo, porque en esa realidad yo tenía otro nombre y era un país diferente, ósea si era México pero las cosas se veían completamente distintas, y había una chica que a cada rato se me aparecía y me preguntaba cosas sobre mi y al final (antes de despertar), me pregunto mi nombre, y yo le dije mi nombre actual y me dio las hojas que ella traía en la mano que era donde escribía todo lo que yo le decía cada que se me aparecía y me decía que no, que yo me llamada Idalia, que esa no era mi realidad, que allí yo me llamaba Idalia y que tenía que regresar, fue entonces cuando me desperté, fue todo tan raro.

martes, 14 de julio de 2026

Reflexiones del martes por la tarde

 

Adivinen que… pues que tengo muchas cosas que contarles (según yo) y no sé por dónde empezar, voy a poner temas y ya luego desarrollamos jajaja, fiesta de Mario, diario de la secundaria, nutrióloga, DIF y adopciones, mi hermano, gatito enfermo, creo que ya, pues vamos.

 Resulta, que la fiesta de Mario no, no más era para Mario, sino que también para mí, mira que chulos pero nadie me aviso ni a mis amigos, es más los únicos invitados que sabían eran mi compadres porque fueron los únicos que me llevaron regalo, toda, absolutamente toda la fiesta estaba adornada con cosas que a Mario le gustan y lo único para mi era un rincón todo feo al final donde nadie lo veía, el pastel, de un lado con un dibujo de los caballeros del zodiaco y del otro un Felices 40 Eduardo y Brenda, oseaaaaaaa, me enoja no por otra cosa, sino porque me siento (a lo mejor es mi ego) como humillada, quizás humillada es una palabra muy fuerte, pero siento como que le restaron importancia saben, además mi cumple es hasta noviembre, y finalmente, no quiero una fiesta porque va a ser mi primer cumpleaños sin mi mamá, así que mejor no hubieran hecho el intento, perdón si soy grosera; la segunda cosa que me molesto de la fiesta es porque yo lleve un grupo que iba a estar por 3 horas, de 4 a 7, ya lo sabían mi suegra y mi cuñada y su esposo, y yo les dije en una de esas que porque no llevábamos mariachi pa’ cuando terminara el grupo porque se me hacían poquito 3 horas pero pues uno es pobre y como es el grupo de un conocido también me dijo que tenían otro compromiso, entonces pues por eso pensé en el mariachi, pues resulta que me preguntaron que como a que hora y yo le dije pues 7:30 en lo que levanta el grupo sus cosas y ya, ah pues resulta y resalta que los señores del mariachi llegaron 6:30 que porque tenían otro compromiso y si no se les hacia tarde (ojala que hayan llegado super tarde y no les paguen) (ja lo siento me acuerdo y me encabrito de nuevo), pues ya no dejaron terminar al grupo lo cual me hizo sentir mal con mi amigo, el mariachi ni siquiera duro la hora y cuando estaban tocando las mañanitas según para mi marido y para mí que llega mi suegra y me quita para que su mamá ósea abuelita de Mario se pusiera a bailar con él, esta bien, es la abuela, pero no son las formas y menos si se supone que también era por mi cumple, aah creo que ya termine de desahogarme, déjenme pensar, no, ya me acordé, pues Mario tenía que estar atendiendo a sus invitados porque afortunadamente para él fueron todos, pero al señor se le olvidó que su esposa es introvertida y no los conocía y pues me ignoro y mi comadre ya llego super tarde y yo estaba como el perrito sola, ahora si ya me termine de desahogar.

 Segundo tema, diario de una pasión, digo de la secundaria, pues me traje uno (si uno porque escribía un bien) de los diarios que tenía en la secundaria, igual no se emocionen, estaba chiquito, por eso tenía varios, jeje pero bueno, corrijo, no era de la secundaria, este fue de la prepa, y lo empecé a leer porque aquella sección que quiero inaugurar sobre mis escritos de aquellas épocas, pero ya leyéndolo mejor no, me doy pena ajena, pero llore, reí, sonreí, me enoje, al leerlo, y me di cuenta que el alemán (alz heimer), me ha pegado más de lo que creía, tengo nombres de personas allí que al momento de escribir estas líneas sigo sin recordar quien chi… son, descubrí o recordé, no sé cual sea correcta, que mis pensamientos suicidas me siguen desde los 4 años, y eso porque aunque sea de la prepa lo puse tal cual es un día de agosto, que desde el 2002 ando con la idea de escribir el libro y quizás muera en idea, no la idea sino que yo me muera y así se va a quedar en una simple idea, que escribía del nabo (no es como que ahora sea mejor, pero al menos ya no tengo tantas falta de horrografía), que no sabía ingles jajaja en lugar de escribir I don’t know escribía around know jajajajajajajajaja, en fiiiin, hay días donde sólo hablo de chicos que me gustan, días donde hablo de Mario y lo que siento por él (si nos conocemos desde la prepa), días donde estoy bien filosófica (según yo) y días donde a pesar de que conozco mi sufrimiento, no me reconozco, redescubrí a una adolescente llena de odio, rencor y ganas de morir, pero no sólo ganas, sino firmemente creyente de que se merecía morir de la peor forma, eso me ha pegado como no tienen idea.

 Nutrióloga, esta si va a ser cortita porque ya les había dicho pero se me olvidó contar una cosa, a mi me pasa que cuando tomo agua simple, luego, luego me dan ganas de ir al baño, esto no es de ahorita es desde hace como 15 años, porque han de saber que en mi casa nuclear no tomaba agua puro refresco o café, cuando me casé con Mario empecé a tomar agua porque él y su familia si tomaban, entonces desde allí empezó este sufrimiento, yo primero pensaba que era normal porque pues antes no tomaba agua y ahora sí, pero nunca se me ha quitado, el punto es que la nutrióloga dice que es psicológico y que cuando me acostumbre a tomar agua ya no me va a pasar, le dije que es de muchos años que no es reciente (no creo que en 15 años no me haya acostumbrado a tomar agua), pero como siempre no me creyó (les digo que los doctores tienen esa manía a no creerme).

 DIF y adopciones, les mande correo pero no me han contestado, he querido llamar pero se me va la mañana en el trabajo y cuando veo ya es tarde y ya no me contestan, me contó el veterinario (porque mi gato esta enfermo) que la vecina de local que es una papelería, les llevo el otro día a un bebé que se lo quería regalar a una de las doctoras y pues obviamente dijeron que no, pero la doctora le dijo a Christian (es el veterinario de cabecera) que nos dijera, como ellos nos emitieron los certificados de que estaban sanos nuestros hijos pues les contamos, pero él le dijo que ni sabían de donde había sacado la señora a ese bebé porque nunca la vieron embarazada además estaba recién nacido, por un momento pensé, pues si nos hubieran dicho y ya llamábamos al DIF para hacer todo legal pero luego pensé y que tal que si lo robaron y por andar allí nos llevan al bote también a nosotros, no, no, no, mejor seguiremos esperando por los canales adecuados.

 Mi Ixba esta enfermo, es el gatito negro, tiene principios de pancreatitis creada por el estrés y ¿saben quien la estresa? Si, la misma que a mi, megamí, alías huesitos, la pastor belga, esa pinche chamaca a todo estresa, pero bueno, pues por el momento le mando tratamiento y en unos meses repetimos exámenes a menos que veamos algunos síntomas como vomito o diarrea que no se quite, ya tocará otras cosas.

 Mi hermano, creo que dejaré el tema para otro día, por que es extenso y ya me explaye mucho con los dos primeros temas.

viernes, 12 de junio de 2026

MI BLOG



Este bloguito empezó por allá de los años 2007 creo, aunque propiamente no fue “este” blog porque tenía otro pero lo borre y luego hice este, pero en fin, todo empezó por una dinámica del seminario de titulación, ya que decía la profesora que así íbamos a mejorar nuestra escritura, aprender a hilar las ideas y oraciones, puntualmente debíamos subir al menos dos entradas por semana de cualquier tema que quisiéramos y ella y sus adjuntos revisaban los blogs, no nos hacían correcciones en los comentarios, pero si nos llamaban en clase para trabajar  en diversos puntos, debo decir que cuando yo fui adjunta aplique lo mismo y si vi mejorar a muchos alumnos en su forma de escribir, en lo personal, creo que si me ayudo, porque veo mis trabajos de inicios, mediados y finales de la carrera y nada que ver, igual supongo que la madurez de los años te hace escribir diferente, en fin, ahorita como podrán darse cuenta uso muchas palabras que uno siempre se inventa combinando otros lenguajes o distorsionando el propio. 

En fin, regresando al tema, pues siempre me ha encantado escribir, tengo un diario desde la secundaria, y ya antes de ello cuando me llegaba la musa escritora, agarraba algún cuaderno y escribía en las ultimas hojas, así que esta dinámica me gustó mucho, escribía a veces de lo que pasa en el día a día, inventaba historias, dizque hacia poemas, y ya cuando Sali de la universidad decidí quedarme con el blog, algunos otros compañeros lo continuaron por un año o dos pero luego lo abandonaron, yo solamente lo deje un año, y en algunos escribí muy poco, pero aquí ando. 

Obviamente al ser más tipo diario, el personaje principal de las historias soy yo, en mis historias que invento si hay otros protagonistas, algunos son inventados, algunos son vivencias de amigas y algunos si tienen un tinte de las mías, pero modifico cosas, quisiera en algún momento poder escribir un libro con estos fragmentos del blog, algo así como el de Angeles Mastretta de la Emoción de las cosas, sólo con momentos de mi vida, ¿le interesaría a alguien?, normalmente diría que no, pero vuelvo al libro de Mastretta, claro que los leen, sólo que ella ya es una escritora de renombre y yo, pues apenas estaría empezando, quizás nunca publique el libro, pero esta en un blog abierto a quien quiera y pueda encontrarlo. 

No lo quiero dejar porque también me sirve de desahogo, escribir es muy liberador, además me ayuda a recordar, a veces vuelvo a entradas antiguas y digo “no me acordaba de eso”, a veces leo entradas de las primeritas donde escribí cosas que juraba nunca iba a olvidar y no sé que chin…os paso, jaja porque escribí algo así como “hoy no ha pasado nada”, sabiendo yo que paso mucho, pero no me acuerdo que paso jajaja así que solo sabré que en esa fecha me paso algo importante, pero sin saber qué. 

También tengo la idea (ya lo dije en otra entrada) de transcribir cosas de mi diario de la secu aquí, pero aún sigo sin estar decidida. 

No sé si algún día dejaré de escribir, he visto tantos blogs abandonados que me da tristeza, por el momento no tengo planeado hacerlo, pero las vueltas de la vida quien sabe a dónde nos lleven, además no puedo dejar sin lectura a mis dos lectores asiduos. 

También pronto voy a escribir algunas historias de mi mamá, también lo comente en otra entrada, quería hacer sus vivencias, pero no empecé a escribir, sólo escuchaba a mi mamá, pero cuando paso lo que no tenía que pasar, decidí todavía no escribirlas porque aún me duele. 

En fin, aquí en este querido bloguito, encontrarán mucho de mi vida, un poco de mis locuras y algunas historias paranormales.

jueves, 4 de junio de 2026

LA MAGIA DEL RECREO

 

Una más de mis historias pal' libro 

Ayer mientras salía a comprar mi comida, no pude evitar verme entre los jóvenes de secundaria que venían caminando en la misma acera, y un breve recuerdo llego a mi mente: en secundaria yo medía el tiempo por los recreos.

 El recreo era importante para mí, no por el descanso, la comida o mis amigas, sino por él, mi primer amor, él iba en otro salón, y aun así yo sabía exactamente a qué hora cruzaría el patio, me sentaba donde pudiera verlo sin parecer obvia y lo observaba como se observa algo que no se toca: con cuidado, con ilusión, con un poco de miedo.

 Un día un amigo llegó con esa noticia que a los catorce años parece cambiarlo todo: dice que le gustas. El corazón me dio un salto torpe, de esos que no saben caer bien, pero cuando por fin intentaron presentarnos, él dijo que mejor no, porque estaba enamorado de otra chica, una que no le hacía caso, yo asentí a mis adentros como si no pasara nada, como si no acabara de aprender que el rechazo también se puede decir en voz baja, yo fingí entenderlo todo y aprendí, sin saberlo, que a veces el rechazo no cierra del todo las puertas, porque después vino lo otro.

 El tiempo hizo lo suyo, nos cruzamos más, nos hablamos sin llamarlo relación, sin nombrarlo, empezamos a buscarnos en los recreos. No siempre hablábamos, a veces solo nos encontrábamos, nos besábamos con esa urgencia torpe y feliz que no pide explicaciones.

 Nunca fuimos novios, nunca hubo promesas, pero había una certeza silenciosa: durante esos minutos, éramos solo él y yo, no pasó nada más allá de los besos, y no hizo falta, para mí eso era suficiente para sentirme en las nubes. Volvía a clase con el corazón acelerado, como si llevara un secreto guardado en el uniforme, fue un cariño inocente, sin peso, sin futuro, pero profundamente real.

 Al salir de la secundaria lo busqué durante años. En redes, en recuerdos, en la gente que decía creo que sí supe de él. Nunca apareció, hasta que, siete años después, el pasado decidió hacerse presente, nos volvimos a ver, ya no éramos niños, hubo un encuentro rápido, furtivo, como un eco de lo que fuimos sin saberlo, como si el destino solo quisiera cerrar una puerta que había quedado entornada.

 Después de eso, nada, no más intentos y eso está bien, porque no todo lo que fue importante necesita durar. Hoy pienso en él sin nostalgia amarga, fue parte de quien fui, de la forma en que aprendí a sentir. No todos los amores están hechos para durar; algunos solo vienen a enseñarnos cómo se siente estar en las nubes… aunque sea un rato.

 Algunas historias solo existen para recordarnos cómo se sentía esperar el recreo, cómo bastaban unos besos para ser felices, cómo el primer deseo no siempre pide nombre para ser verdadero. Y con eso, estoy en paz.

martes, 12 de mayo de 2026

Fragmentos

 

El otro día buscando unos papeles para el juicio sucesorio de mi mamá, me encontré con mis boletas de calificaciones, y me di cuenta de que tuve un padre que siempre estuvo allí, desde la primaria hasta la secundaria el que iba a mis firmas de boletas era mi papá, y ¿saben qué? No lo recuerdo, no recuerdo que haya ido a mis firmas de boletas y no sé porque, no entiendo por qué lo bloquee, no entiendo el por qué mi papá no está en mis recuerdos de infancia, no, no me hizo nada malo, pero simplemente una parte de mi deicidio ignorarlos, porque tampoco tengo a mi mamá en mis recuerdos, para mí, en mi niñez solo estuvo mi abuelita y mi mamá yaya; mi hermano, mi mamá y mi papá llegaron a mi vida mucho después.

 A mi marido no le enseñaron a amar con pasión, le enseñaron que amar era proveer, que amar era tener cosas materiales, que amar era preocuparse sin demostrarlo porque eso lo hacía débil, y ahora no sé cómo enseñarle que amar es abrazar, besar, hablar con cariño, que aunque si es importante ser proveedor no es la máxima del amor, que habemos quienes preferimos un abrazo antes que un pan, y no es que no sienta amor, sólo que a él le enseñaron que amar era demostrar con cosas, no con hechos intangibles, para él poner un plato en la mesa es un sinónimo de un te amo y espera que yo se lo reconozca, y no es que no lo haga, pero yo necesito besos, abrazos, que me digan que me aman.

 La gente cree que estoy haciendo luto solo por mi mamá, pero no, estoy rehaciendo mi luto por mis niños, por todo ese dolor que no le pude decir al mundo porque nadie sabía de los embarazos, estoy triste porque no sólo perdí una madre, perdí 3 hijos, y por eso no pude celebrar este 10 de mayo, porque la sociedad no te reconoce como madre cuando tus hijos no llegaron al mundo y porque mi mamá ya no está con nosotros.

 Y ahora estoy aquí con dos computadoras, trabajando en una y escribiendo en el blog en la otra, no es exactamente mi cosa favorita del mundo, quisiera usar una sola, pero mi compu es muy lentium y tengo paranoias sobre usar una compu que no es mía para cosas personales.

viernes, 8 de mayo de 2026

Los amantes perfectos

 

Sentada frente al computador, mientras intento trabajar, un suspiro lo trae a mi mente, él no fue amor, fue algo más sencillo y, por eso mismo, difícil de explicar, quizás podría compararlo con el famoso amor de verano de los jóvenes, pero no fue del todo una casualidad, trabajábamos juntos, pero nunca habíamos pasado de un saludo educado, hasta que un día, después de varias miradas furtivas, hubo una invitación a comer.

 Ambos sabían que aquella invitación a comer era apenas un acuerdo tácito, una forma educada de encubrir el deseo, no pasó nada ese día, o eso creyeron, pero algo quedó encendido, lo suficiente como para marcar el inicio. A partir de ahí dejaron de ser solo amigos con sonrisas largas y se volvieron amigos con miradas que se demoraban más de la cuenta, como quien reconoce una urgencia: con hambre contenida, con una sonrisa que ya prometía demasiado.

 Después vinieron los besos, no tímidos, no contenidos, besos que parecían reclamar un lugar que aún no existía. Ninguno de los dos imaginó que tanta pasión pudiera desbordarse así, sin previo aviso, como si los cuerpos se reconocieran antes que las palabras, porque el cuerpo insiste cuando algo le pertenece por instantes. Se dejaron llevar, sin promesas, sin nombres, solo obedeciendo a esa urgencia que no pide permiso.

 Lo que siguió fue puro impulso, una pasión limpia y también un prohibida, de esa que no se presume ni se planea, bebimos uno del otro con hambre tranquila, descubriendo labios y piel como quien encuentra un secreto que no quiere compartir.

 Nuestros cuerpos quedaron saciados, exhaustos, pero no completos, lo que nació ahí no fue amor, fue algo más urgente: una necesidad que regresaba, puntual, casi ritual, semana tras semana.

 No me prometió nada ni me habló del futuro, yo por otra parte nunca quise su corazón, quise su atención, él me trataba bien, demasiado bien, como si yo fuera una reina en ese espacio breve que compartíamos. Yo no lo amé, nunca lo confundí, solo quise que ese trato fuera mío, que no se derramara en nadie más.

 Me abría la puerta, me miraba a los ojos cuando yo hablaba y ponía su mano en mi espalda como si supiera exactamente cuánta presión necesitaba, me trataba con una delicadeza que no pedí.

 Me gustaba saber que era mío en ese espacio pequeño y cerrado, que nadie más entraba. No eran celos, era posesión suave, como quien cuida un objeto frágil, aunque no le pertenezca.

 Cuando se fue, no dolió como duele el amor, no hubo llanto ni reproches, solo quedó en la memoria ese recuerdo tibio, que no quema ni congela, pero que vuelve de vez en cuando para recordarme que también merecí eso: calidez sin promesas, cuidado sin amor, y a veces, eso basta.

 La relación duró poco, pero mientras existió, fue absoluta, no hubo promesas ni planes, solo la certeza de que, en ese tiempo breve, nuestros cuerpos se entregaron con una intensidad que no admite mitades. Así, sin futuro y sin nombres, nos volvimos eso: los amantes perfectos. No por lo que duro, sino por todo lo que ardió.

miércoles, 15 de abril de 2026

Pequeñas tragedias amorosas de una adolescente



Ayer platicaba con un amigo de los amores de secundaria, y me dio mucha risa porque no había reparado que tuve un novio chacaloso jajaja, sólo fue una semana, era un chico que yo supongo no estudiaba, la verdad el tiempo no dio para saber eso, era mayor que yo por dos años, siempre estaba en la salida de la secundaria junto con otros chicos, me lo presento una amiga y allí me dejo embaucada, una semana después nos hicimos novios, pero siempre me preguntaba por mi amiga, por lo que a la semana a corte, pues para mi estaba interesado en ella no en mí, pero en fin, no tuve tema por ello, para mi sólo era como un experimento jejeje, pero era lindo, todos los días me regalaba algo, una pulsera, un anillo, una bolsita, todo de fantasía pues, nada extravagante, pero para una niña de secundaria era super, en fin, me dice mi amigo, ah con que no te saltaste la etapa de andar con un chacaloso jajaja, le digo para la semana que fue yo pienso que no cuenta.

 Después me di cuenta, que en la secundaria nunca me fue bien en el amor, jaja lo digo como si fuera no se que, jaja tan serio, cuando sólo eran cosas de adolescentes, pero allí les van las tres principales mini mini mini historias de mis amores.

 Uno por ejemplo, un chico que ya se iba a cambiar de escuela así en el último día me dijo que le gustaba, pero pues ya se iba ya pa’ que me dice jajajaja, en aquel entonces no había (al menos en mi rancho) celulares ni redes sociales, apenas iban empezando las computadoras en México, entonces pues no, ya no había forma de seguir en contacto, así que no entendí para que me lo dijo al último día, me lo hubiera dicho antes a lo mejor hubiéramos sido novios, a mi también me gustaba.

 Otro chico según un amigo me lo iba a presentar porque le había dicho que yo le gustaba y cuando llego frente a mí, así delante de mí le dijo no mejor no si me gusta más Karina (hasta me acuerdo del nombre jaja), y se fue, y allí me quede como mensa sin saber que hacer jaja, ese si me rompió un poco el corazón porque me gustaba mucho y me emocione cuando me dijeron que yo le gustaba.

 El último chavo según yo le gustaba, pero tampoco nunca me dijo nada y un día empezó a andar con otra chava que le prohibió hablarme porque ella sabía que a mí me gustaba y hasta me acuerdo que se daban sus besotes enfrente de mi jajaja pero la verdad no me dolía ni nada porque pues si me gustaba pero no como para darme celos  y cuando corto con ella lo primero que hizo fue ir conmigo a darme un beso (yo bien dejadota) y se fue (otra vez me quede como mensa) y yo dije pues igual y ahora si andamos y cual a la semana ya andaba con otra chava, que por cierto era amiga de la exnovia jajaja.

 En fin, esas mis desilusiones amorosas, me dijo mi amigo que si había visto la película de a él no le gustas tanto, que allí encontraría mi respuesta, jaja y si la he visto, pero bueno, ya pa’ que pensar en ello, fue cosa de la adolescencia.

PD. Encuéntrenme en la foto 

lunes, 23 de marzo de 2026

No era amor, pero era verdad

 Esta es otra historia "pal' libro" como les llamo yo. 

Esta no es una historia de amor, es más bien una historia de pasión, esa que te llega como cuando eres adolescente, la que te hace sentir que la vida es bella y el cuerpo liviano, no lo conocí por accidente, una amiga me había hablado de él con esa ligereza peligrosa con la que se anuncian las cosas importantes, como si no supiera que hay nombres que llegan antes que las personas. Yo ya sabía que iba a estar allí, sabía incluso, que debía tener cuidado, aun así, fui, entré al lugar con la curiosidad alerta y el corazón dispuesto a negar cualquier evidencia.

 Cuando me lo presentaron, bastó un minuto —tal vez menos— para entender que entre nosotros había algo imprudente, una chispa que no pedía permiso ni explicaciones, hablamos como si nos conociéramos de antes, como si hubiéramos quedado pendientes en otra vida y el tiempo, generoso o cruel, nos hubiera vuelto a cruzar solo para recordárnoslo. La química fue inmediata, indecente, no hubo tiempo para la duda, desde el primer minuto supe que algo se había desordenado.

 Yo tenía pareja, él también, eso nos daba una falsa sensación de seguridad, como si los compromisos fueran un chaleco antibalas contra el deseo, y aun así, el cuerpo no sabe de compromisos cuando el alma se despierta.

 Nunca mencionamos a nuestras parejas, aunque estaban ahí, invisibles pero presentes, como un acuerdo tácito de buena conducta. El deseo, en cambio, no respetó ningún pacto, se sentó entre nosotros con descaro, vivía en las miradas largas, en las sonrisas que llegaban tarde, en el roce accidental de las manos que nadie se apresuraba a corregir.

Pasó una vez.

Una sola vez, y fue suficiente.

 No fue un accidente, fue una decisión breve y clara, un cruce de cuerpos que no pedía futuro ni repetición, no hubo promesas ni planes, solo una verdad sostenida el tiempo justo para no convertirse en mentira, después, el mundo volvió a su lugar, aunque no exactamente igual.

 Y fue ahí cuando entendí algo incómodo: que la sensación de engaño no apuntaba donde yo creía, volví a mi pareja con la impresión extraña de estar ocultando algo que había sido, paradójicamente, honesto, como si al regresar estuviera traicionando esa única vez en la que me permití no fingir.

 Después cada uno siguió su camino, como se espera de las personas que no quieren hacer daño, regresamos a nuestras vidas con una mezcla incómoda de alivio y pérdida, nada se rompió de forma escandalosa, pero algo quedó marcado, como una grieta fina que solo se nota cuando la luz da de cierto ángulo.

 Seguimos siendo amigos, que es una palabra osada cuando hay historia debajo, aprendimos a estar sin cruzar líneas, a hablarnos sin tocarnos, nunca volvimos a mencionar aquello que pasó, pero lo llevábamos con nosotros, discreto, bien educado, atento a cada gesto.

 A veces me pregunto si él recuerda ese primer día como yo: con la sensación de haber llegado sabiendo demasiado y aun así no haber sabido nada. Si en ciertos momentos piensa en mí con esa nostalgia que no duele, pero acompaña.

 No fuimos una historia de amor, al menos no en la forma tradicional, fuimos algo más discreto y quizá más honesto: la prueba de que no todo lo que se siente debe vivirse hasta el final, que hay personas que llegan no para quedarse, sino para enseñarnos quiénes podríamos haber sido, un momento exacto en el que entendí que el deseo no necesita repetirse para ser verdadero y que una mujer puede elegir una vez —solo una— y llevar esa elección consigo sin arrepentimiento.

 Porque algunas cosas no regresan, no porque falten, sino porque ya dijeron todo lo que tenían que decir.

jueves, 5 de marzo de 2026

No fui su historia, pero fui su pausa

 Esta es otra de las historias que me gustaría se integraran algún día a un libro. 

No todas las historias de amor comienzan como las novelas nos han hecho creer, esta historia fue con naturalidad, un día de fiesta entre amigas y allí estaba él, una coincidencia demasiado cómoda para ser casual, ya nos habíamos visto antes, pero en ese momento yo no lo recordaba, pero él sí, y en aquel instante yo no sabía que estaba entrando en algo que me iba a marcar.

 Apareció cuando el amor que yo había elegido no supo dónde ponerme, yo venía de un amor breve, intenso y tierno, pero incompleto, de esos que no fallan por falta de sentimiento, sino por exceso de realidad, mi corazón quedó en un lugar donde no lo extrañaron, lo tomaron, lo usaron con cuidado, incluso con cariño, y luego lo dejaron ahí, sin sitio propio, sin un nombre claro, y eso, aunque una lo entienda, duele.

 Pero llego él, mi ángel, no buscaba salvarme, pero lo hizo, llegó justo cuando yo estaba a punto de romperme del todo, cuando el dolor ya no cabía en el pecho y empezaba a buscar salida, no le conté nada y aun así me dijo las palabras exactas, como si supiera que me estaba pasando, como si mi tristeza se notara más de lo que yo creía y me dio tranquilidad sin proponérselo.

 A pesar de que había entre nosotros una brecha, no sólo de edad, sino de historia, yo aún con el corazón roto, todavía podía permitirme creer que el amor se construye hacia adelante, él amaba mirando el pasado, cuidando no romper nada más de lo que ya estaba roto, él tenía hijos pequeños, una vida que todavía no encontraba su nueva forma, una familia ante la que yo no existía y aun así, durante un tiempo breve, coincidimos en el mismo espacio.

 A veces lo veía quedarse en silencio, no era un silencio vacío, estaba lleno con sus hijos, sus horarios, sus responsabilidades, mismas que yo apenas comenzaba a entender, me hablaba de ellos con una mezcla de orgullo y cansancio, yo lo escuchaba con atención verdadera, no por obligación, sino porque me importaba, y en ese gesto —el de escuchar sin huir— creo que él empezó a quererme.

 Nuestro amor fue un descubrimiento mutuo, él se permitía reír como alguien que había olvidado que podía hacerlo sin culpa, yo aprendía a amar con el cuerpo y con la cabeza al mismo tiempo, no había juegos ni promesas exageradas, había presencia, y eso era mucho.

 Hubo intensidad sí, pero no era una intensidad ruidosa, era más bien una forma cuidadosa de tocarnos, de hablarnos bajito, como si ambos supiéramos que aquello era frágil, el problema nunca fue el amor, fueron los lugares que no podía ocupar, no quise ser la otra ni siquiera cuando ya no había otra, no quise amar desde la sombra ni aceptar una historia que no pudiera decirse en voz alta.

 Y aun así me quedé un tiempo, porque cuando estábamos juntos, todo parecía suficiente, el problema es que el amor no solo vive de lo que pasa entre dos personas, sino de lo que puede decirse de ellas, y yo no quería ser un secreto amable ni una pausa entre etapas, recuerdo el momento exacto en que lo entendí, me dolió en silencio, como duelen las cosas que una entiende antes de aceptarlas, en ese instante supe que yo estaba más adentro de su vida de lo que él estaba dispuesto a recibirme, no fue una pelea, fue una frase simple, dicha sin intención de herir…

 Para mí fue un amor universitario, para él fue otra cosa: una ventana abierta después de años de estar cerrada, yo lo veía descubrir la juventud que se le había escapado por casarse demasiado pronto; él me miraba como quien aprende que amar también puede ser tierno, no solo responsable.

 Nos despedimos sin dramatismos, como se despiden los adultos que ya aprendieron que no todo lo que duele es un error. Me quedé con la certeza de haber amado bien, aunque no por mucho tiempo y entendí que a veces una se va no porque deje de querer, sino porque se quiere a sí misma lo suficiente, ahora sé que los amores breves no son incompletos, son exactos, duran lo que tienen que durar para enseñarnos algo que no se aprende de otra forma y aunque nunca hablamos directamente del lugar que yo ocupaba, lo sabíamos, yo existía en un espacio delicado, sin nombre, yo sabía que los besos no eran contratos y que las caricias no prometían nada y aun así me dejé caer en la experiencia de un amor intenso y tierno, justo en la edad en la que ambos lo necesitábamos, aunque por razones distintas.

 Y eso fue suficiente para recordarme algo esencial: que la vida todavía valía la pena, que yo valía la pena, incluso más de lo que había creído mientras intentaba encajar en una historia que no podía nombrarme, aprendí también que el corazón puede sangrar y seguir latiendo, que una es más resistente de lo que imagina, aunque el dolor se sienta desproporcionado.

Hoy me quedo con la tranquilidad, con ese ángel sin alas que llegó sin prometer nada y me saco del abismo en el que estaba.   

lunes, 12 de enero de 2026

Un tal vez, un jamás

La siguiente entrada la escribí pensando en hacer una nueva sección de historias, mismas, que ojalá un día pueda llevar a un libro, espero que les guste. No v a ser una historia continua, más bien un cúmulo de historias diferentes, de amor y desamor, la mayoría de esto último, porque con lo dramática que soy se me da bien. 


Miro por la ventana de mi cuarto, es una tarde de invierno fría y de alguna manera triste, sobre todo cuando recuerdo que casi cumplo los treinta y todavía hay alguien que me desordena el día con solo aparecer, pero eso no es lo triste, es el hecho de que soy una mujer casada lo que me hace sentir melancolía, porque, aunque esté esa persona iluminando mi existencia solo con su presencia, sé que nunca será más que un recuerdo, un tal vez y un jamás, todo al mismo tiempo.

 No es que lo vea seguido, pero la Ciudad pese a todo es pequeña y cuando dos personas se conocen siempre hay una calle, un café, un amigo en común que lo trae de vuelta, claro, que sea el amigo de mi primo ayuda mucho, cuando lo veo no pasa nada extraordinario a la vista, pero una emoción se me sube al pecho, me desborda el corazón y se me nota en la cara, por más que intente esconderlo, yo sonrío con la prudencia de quien ya aprendió a no tocar lo que quema, pero por dentro me sigue creciendo ese deseo antiguo, ese amor que nunca fue mío y que, sin embargo, me ha acompañado más tiempo que muchos otros, cuando nos vemos la mayoría de las veces nos saludamos y hablamos del clima, del trabajo, de cualquier cosa, sólo por unos minutos, después de los cuales cada uno retoma su camino.

 Siempre he querido preguntarle si alguna vez sintió algo por mí, no si me quiso —eso sería demasiado—, solo si en algún momento aunque fuera breve, pensó en mí como yo he pensado en él durante tantos años, pero no pregunto, me quedo callada, sosteniendo la duda como se sostienen las cosas frágiles: con cuidado, con miedo de que al nombrarlas se rompan para siempre.

 Una vez me dijo como si no midiera el peso de sus palabras: qué lástima que no me elegiste a mí, esa frase se me quedo prendida en el cuerpo como una canción que no se puede dejar de escuchar, porque yo no lo elegí, es cierto, pero tampoco sentí que pudiera hacerlo. A veces el amor no se cruza con la valentía ni con el tiempo ni con las circunstancias correctas, no creo que él lo sepa, tal vez piensa que nunca lo tomé en serio, o que solo jugaba mientras pasaba el tiempo, suelo imaginar que se dijo a sí mismo que yo era ligera, indecisa, una mujer que no sabía lo que quería, y no era eso, lo que pasa es que entonces las circunstancias no estaban a favor de nadie.

 Él no era una persona responsable, no era alguien en quien se pudiera confiar para construir una vida, yo lo sabía, incluso cuando me temblaban las manos al verlo, querer no siempre es suficiente, a veces hay que saber renunciar a tiempo, no lo elegí porque quise cuidarme, porque supe que el amor también necesita suelo firme. Pero hay decisiones que se toman con la cabeza y se pagan con el corazón y aun así, el cuerpo no olvida lo que el corazón entendió demasiado tarde.

 Yo me casé con otro hombre, uno bueno, uno que me eligió todos los días y con el que he construido una vida tranquila, estoy bien, y aunque he seguido adelante, aunque he aprendido a querer desde otro lugar, no he podido evitar mis sentimientos por él. No son un peligro, no son una traición; son una parte de mí que no se fue.

 A veces pienso en cómo habrían sido las cosas si hubiéramos seguido juntos, no estoy segura de que una relación conmigo lo hubiera llevado por buen camino, tuvo otras relaciones y siguió igual, solo la muerte de su padre logró que cambiara y eso fue apenas hace dos años, lo nuestro fue cuando apenas éramos unos adolescentes descubriendo el mundo y su propia vida.

 Si nosotros hubiéramos seguido, probablemente nos habríamos separado de todas maneras, teníamos metas distintas, sueños que no coincidían, pero hay un rincón dentro de mí que no puede evitar preguntarse: ¿y si lo hubiéramos logrado? ¿Si hubiera ocurrido ese cambio a tiempo, lo suficiente para construir algo sensato juntos?, pero realmente no veo una respuesta clara, como dije, apenas realizó un cambio y no ha sido suficiente para ver que podría ofrecer algo más seguro, algo más estable. Seguramente si hubiéramos continuado yo seguiría viviendo con mis padres, y nuestra relación habría sido más un noviazgo que otra cosa, cada uno en su casa, aprendiendo a coexistir.

 Es curioso, puedo imaginar todo esto sin resentimiento, solo con la sensación de un futuro que nunca llegó, de una vida que podría haber sido diferente, pero que tal vez también habría sido incompleta, y aun así me invade un calorcito extraño, una mezcla de ternura y deseo, por ese hombre que de alguna manera era mío, pero al mismo tiempo nunca lo fue.

 Quizás lo que añoro es que nunca cerramos el ciclo, yo me fui de su vida, o eso creí, llevándome mis silencios y mis dudas, pero él siguió habitando mi mente sin que me diera cuenta, los años pasaron, las casas cambiaron, los amigos vinieron y se fueron, pero él siempre estaba allí, entre la memoria y el deseo, recordándome que algunas personas nunca se van del todo, incluso cuando no están. Y ahora, a mis veinte y nueve años, lo reconozco con toda claridad: no necesito respuestas, no necesito reproches, solo sé que hay un hilo invisible que nos conecta, un hilo que se tensa y se afloja, que no pide nada y a la vez lo dice todo. Y me doy permiso de sentirlo, de dejar que me atraviese, sin miedo y sin culpa.


martes, 23 de diciembre de 2025

Feliz Navidad… o no

 


Feliz navidad o no… Mañana es Noche buena, como dije antes no es mi fecha favorita, pero si es de las que más me gustan, estuve haciendo quehacer todo el día, hasta ahorita que me senté a escribir y es que mañana la cena es en mi casa, entonces pues todo debe estar lo más limpio posible, ¿no?, en fin, en medio de todo el ajetreo mi mente se divago y empecé a pensar porque no es mi fecha favorita, ¿Qué le falto?, y llegue a la siguiente conclusión.

 Mis recuerdos más queridos o bellos de las navidades de mi infancia no son en la cena, es más puedo decir que no recuerdo como demonios eran las cenas hasta antes de los 10 años, de verdad que me recuerdo ayudando a mi mamá, más como juego con mi hermano, a inyectar el pavo, algo de limpieza y alguna que otra cosa que me dijeran que tuviera que hacer, eso me hacía feliz y lo recuerdo muy lindo, pero no recuerdo la parte de la cena, de la convivencia, y ¿Por qué? No lo sé, quizás no tuvo relevancia, quizás fue feo, no sé, sólo no tengo imágenes de nuestra familia cenando, sólo preparando.

 Posterior a mis 10 años, si tengo algunos recuerdos, parte lo mismo de ayudar a la preparación, pero luego me salía a jugar y regresaba hasta que ya íbamos a cenar, que por cierto, al menos a partir de donde recuerdo nunca hemos cenado hasta la media noche, cenamos como a las 10 por muy tarde, si era posible antes, y ya después cada quien por su lado hasta que iban a dar las 12 y entonces sí, nos juntábamos nuevamente para el abrazo, y ya luego nos dormíamos.

 Cuando estaba en la prepa y la universidad, recuerdo que pasaba el tiempo en el msn chateando con otros compañeros que como yo, no ayudaban mucho en sus cenas, me iba a cenar y luego regresaba al msn, siempre había alguien conectado, lo que me lleva a pensar que sus cenas eran tan X como las mías, en fin, mis cenas mas navidad, más familiares, comenzaron cuando me case, con la familia de Mario al menos en aquellos ayeres, era muy unida, cenábamos todos (unas 40 personas), había música, alcohol, todo era muy divertido, familiar y agradable.

 Lamentablemente cuando mi cuñada ya creció más y se casó, como que se volvió más no se como, jeje y dejamos de frecuentar a toda la familia, ya sólo eran entre nosotros y pues todo muy calmado, pero no como en casa de mi mamá, al menos con mis suegros, veíamos una película, o jugábamos, o simplemente platicamos, además con ellos siempre ha habido regalos, cosa que con mi mamá jamás hicimos, entiendo que la economía no nos lo permitía pero al menos algún detallito muy pequeño creo que podría haberse dado, no lo sé, hubo muchos años en los que no llego Santa ni los reyes magos, no me sentía triste porque sabía que eran mis papás y que no teníamos dinero, aprendí a vivir así, sin esperar algún regalo, quizás por eso me emociona cuando me regalan algo.

 Entonces, por esto creo que no me encanta la navidad, para mi no fue en mi niñez una fecha especial, y la única navidad en la que me recuerdo muy emocionada es la antepasada cuando mi bebé estaba en mi pancita, allí si se adorno la casa hasta con el molcajete, pero desde que la perdí tampoco me dan muchas ganas de adornar, este año ya adorne hasta mediados del mes de diciembre, y casi no puse luces, ni adornos en las ventanas, bueno si había puesto pero se cayeron y ya no quise volverlos a poner.

 En casa de mi mamá ni adorne, sólo le puse las cortinas navideñas y ya, ahorita el ambiente con ellos esta peor, no quieren celebrar, ya están hartos y sólo viven por inercia, también por eso no quería ir con ellos, cuando mi hermano dijo que se iba a ir, pensé en traerme a mi mamá y planee todo con base a esta situación, pero resulta que mi hermano no se fue y eso me complica muchísimo las cosas, porque mi hermano y Mario no se llevan, y es muy estresante para mi el siquiera pensar que van a convivir.

 En fin, ya me voy, sólo quería sacar lo que había pensado mientras lavaba mi piso.