Yo ya no pertenezco a esos lugares, pero aun no defino en caso personal si yo aún te pertenezco aunque tu a mi no, o si es al revés. Jamás creí poder decir que te odiaba, lo dije con tal fervor que lo creí y cuando sentí tu mirada, mi corazón se exalto. Sabes que te amo, pensé que jamás volvería a verte, pero allí estabas y volteaste la mirada cuando me acercaba a ti. Nos vimos a los ojos por un segundo, el instante preciso en que decidimos disimular.
¿Cómo iba a explicarle? Sería como tratar de explicar que hace una tortuga en Cuemanco, o de donde salieron más pescados, ¿me entiendes? Si hay una explicación lógica, pero poco convincente y confusa. Te amo y si desde el corazón me hubieras dicho lo mismo, hoy, hoy la historia se hubiera escrito diferente, algún día nos volveremos a ver, que no se olvide mi nombre.
Lo gracioso, sabes que es, es el destino en el nombre de Dios, las canciones que pone mi reproductor son tan significativas que bien podrían convencerme.
Te odio y te amo para siempre, lo que sea que eso dure.

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