Últimamente he pensado mucho en que nos faltó tomarnos un mezcalito, pero Dios reclamó tu presencia antes de que yo descubriera que me agradaba y antes de que tu te dieras una ventanita para invitarme.
¿Las cosas hubieran cambiado entre nosotros? No lo sé, realmente no lo sé, eras y serás por siempre mi padre pero el hecho de poder compartir un mezcalito por alguna razón creo que nos hubiera unido más, pero ya no estás aquí y ya nunca lo sabré, cuando mis hijos tengan edad y si aún sigo con ellos yo si los voy a invitar un mezcalito.
Te quiero papá, donde sea que estés.

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