El otro día escuchaba relatos
sobre la plaza de Tlatelolco, donde decían que la gente que vive allí suele ver
a un niño entre los edificios jugando o a un chico corriendo en la plaza,
además de gritos, voces y algunos otros sucesos difíciles de explicar, en la
Plaza de las Tres Culturas han pasado tantas situaciones que tienen que ver con
muerte que quizás el eco de esas situaciones es lo que sigue allí, yo como tal
a la plaza sólo he ido una vez, y si, el ambiente que se siente, la vibras de
verdad que son muy fuertes si eres sensible a ellas, entré a la iglesia que esa
allí y sentí el bajón de energía, una sensación de pesadez y unas ganas de
llorar incontrolables, es por ello que no he regresado al sitio, porque pa’ los
que me conocen bien saben que soy muy sensible a ese tipo de vibraciones y a
veces me afectan demasiado.
En otro de mis trabajos lo que pasaba es que el elevador se abría en el último piso (que era donde yo estaba) pero esto sólo pasaba en las noches, al inicio yo pensaba que alguien lo pedía y se cansaban de esperar y se iban por las escaleras, pero un día una persona que llevaba más tiempo allí trabajando me contó que no, que ese era el fantasma, me dijo que por las cámaras a veces se veía una sombra que iba recorriendo los pasillos, y se subía al elevador, yo de sombras nunca vi nada pero el elevador si lo vi varias veces abrirse sin que nadie lo pidiera.

AUUUU oiga lo de la plaza de las tres culturas es cierto, vivo ahí por Buenavista y sí he pasado un sin número de veces y sí hay una vibra medio rara. Oiga en entradas pasadas en mi blog comenté que tengo elevadorfilia (conejismo) o sea si yo pudiera sería asensorista, de esos güeyes que están todo el día en el elevador subiendo y bajando gente, no sé porqué le tengo tanta fijación a los elevadores, simplemente me encantan, ojalá nunca me encuentre un día un fantasma así, se me quita el amor y se convierte en elevadorfobia (otro conejismo).
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