Cuando uno escribe para satisfacer la inspiración interior del alma, uno da a conocer por lo escrito, aun sin quererlo, hasta la más mínima fibra de su ser y de su pensamiento.

Germaine De Staël

MEMORIAS

martes, 11 de agosto de 2026

ANTES NO ME DABAN MIEDO LOS TEMBLORES

Antes no me daban miedo los temblores, eso fue lo primero que pensé anoche, cuando no podía dormir por estar pensando en el sismo en Colombia y que en cualquier momento puede temblar aquí.

 No sé en qué momento un temblor dejó de ser simplemente eso, un temblor, algo que pasa, que mueve las cosas durante unos segundos y después se acaba, antes podía estar en medio de uno y pensar “ah, está temblando” y ya, ahora no.

 Ahora mi cabeza empieza a dar vueltas: ¿Qué hago si tiembla y estoy sola?, Porque una cosa es salir de tu casa durante un sismo y otra muy distinta es salir con tres perros, pero no sólo son mis tres perros, son los perros de los vecinos de abajo, los de los demás edificios, creo que hay más perros que gente en esta unidad y entonces pienso en todos saliendo al mismo tiempo, en el caos, en tratar de controlar a los tres mientras intento salir y eso me da miedo, pero aunque se los digo, tampoco me veo dejándolos en la casa, porque a pesar de que diga son perros y mi vida vale más pues me sentiría muy culpable, si ya me siento así por dejar a los gatos, pero ya con tantos uno de plano no puede, y si ya hemos salido durante sismos con los perros, pero no estaba megami aun y estaba Mario, dos pequeñas grandes diferencias.

 Antes de 2017 yo no tenía miedo de los temblores, el 19 de septiembre de 2017 yo estaba trabajando cuando empezó a temblar, en el momento, aunque si lo sentí fuerte no vi la magnitud del mismo, es decir, no pensé que fuera lo que fue, cuando regresamos a la oficina y empecé a ver las redes sociales quedo en shock, me di cuenta de la magnitud que había tenido y pensé en mi mamá que estaba sola en su casa y mi esposo estaba en su trabajo.

 Yo solo quería llegar a ver a mi mamá, pero el transporte había colapsado, así que tuve que caminar, y mi mamá vive muy lejos y no me vi caminando hasta allá, pero dije ni modo, si se tiene que hacer, a medio camino mi hermano me llamo que ya estaba llegando con mi mamá y eso me tranquilizo y ya desvié mi camino hacia mi casa.

 Pero en el camino vi cosas que todavía recuerdo, derrumbes, edificios enormes reducidos a montañas de escombros, y creo que eso fue una de las cosas que más me impresionó, el pensar cómo un edificio de nueve o diez pisos podía quedar reducido a nada, a una montaña de cuatro o cinco metros de escombros donde antes había un edificio entero, ¿Cómo puede desaparecer algo tan grande?.

 También recuerdo a una señora que estaba llorando, había ido por su hijo a la escuela y, por lo que entendí, en la escuela ya lo habían sacado, el niño estaba afuera de su edificio y ella había regresado a casa al no encontrarlo en la escuela y recuerdo cómo cambió su casa cuando vio a su hijo, corrieron uno hacia el otro y se abrazaron y yo no pude evitar pensar en mi mamá y que estaba sola, en ese momento aún no llegaba mi hermano con ella.

 Esa noche tampoco pude dormir, la zona donde vivo fue una de las que tuvo derrumbes muy cerca, así que durante horas se escucharon ambulancias, helicópteros, sirenas, gente moviéndose de un lado para otro, no era solamente el temblor, ese movimiento de tierra, fue todo lo que vino después, el ruido, los edificios destruidos, la gente buscando a otras personas, la posibilidad de que alguien estuviera atrapado debajo de todo aquello.

 Creo que algo se quedó conmigo después de ese día, no sé si llamarlo trauma, miedo o simplemente una conciencia que antes no tenía, la conciencia de que una casa puede dejar de ser segura en cuestión de segundos, de que algo que parece enorme y sólido puede convertirse en escombros, de que puedes estar trabajando tranquilamente y, unas horas después, estar caminando por una ciudad destruida.

 También está otro miedo del que casi nunca hablo: me da muchísimo miedo morirme y que nunca encuentren mi cuerpo, es uno de mis mayores temores, creo que se quedo grabado en mi porque mi tía me contaba de una vecina, en el terremoto del 85 nunca pudo encontrar a su esposo y a su hijo, la señora se volvió loca de la desesperación, del dolor, y yo supongo que después de ver tantos edificios derrumbados es difícil no pensar en eso, no solamente en morir, en quedar debajo de todo y que nadie sepa dónde estás, que nunca te encuentren y que las personas que te quieren no sepan qué pasó contigo.

 Quizá por eso ahora, cuando pienso en un temblor, no pienso solamente en que se mueva la tierra, pienso en todo y en que antes no me daban miedo los temblores.

4 comentarios:

  1. Viri: qué impresión, me ocurre algo tan parecido que parece idéntico. Después del temblor del 85 comencé a imaginar el caos terrible, la muerte y la destrucción. Perdón que repita que me gusta mucho leerte, pareciera una plática muy amena y que dejas hablar a tu corazón tal cual fluye de ti. Un abrazo Viri 🌹

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  2. si son traumas que nos quitan la tranquilidad, gracias por leerme, al contrario me da gusto que te agrade lo que escribo, porque si, el 99% sale de mi corazón, el otro 1% a veces lo invento pero son historias que invento con amor igualmente

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  3. parece estamos en el año de los terremotos, ahora toco en peru....

    que sera?

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    Respuestas
    1. Ya vi que también creo que en costa rica hubo uno hoy, la verdad creo que si debe estar pasando algo, pues aunque los temblores son de lo más normal, ya tantos en un lapso muy corto y de gran magnitud, creo que es un mensaje aparte de la naturaleza.

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