El 4 de noviembre será una fecha que
jamás olvidaré, fue el día que mis bebés se fueron, lo que aun no entiendo es como
ahora no me avisaste, cuando siempre lo has hecho, o quizás lo hiciste pero no
quise verlo porque en mis sueños estaba apareciendo mi tía pero no me decía
nada sólo me miraba, tal vez el problema fue mío, que me confíe y no quería
darme cuenta de lo que realmente estaba pasando, Mario dice que el sí soñó feo,
que mis bebés se iban pero no me dijo nada por miedo a que me pusiera mal si me
lo contaba, pero hubiera sido mejor que me comentara así hubiera tenido la
oportunidad de no aferrarme a la idea de ellos.
Te vi al día siguiente, sé que
pasaste por mi cuarto, no sé si a despedirte, pensé que vendrías por alguien más
y me asuste, también cuando estaba en la sala de operaciones paso por mi mente
un momento que ibas por mí, escuche que el doctor decía que estaba sangrando y que
no encontraba de donde, entonces te dedique un pensamiento creyendo que ya ibas
por mí, pero me sentí con miedo, no quería no me sentía lista y menos porque no
quería dejar a Mario y a mi Mamá con penas tan grandes, pero cuando llegué al
cuarto y te vi, te pedí que no te llevarás a nadie más porque yo no lo
soportaría suficiente con que fuiste por mis bebés.
Como te dije ese día, cuando nos
toque vernos frente a frente no sé si correré a abrazarte o a golpearte por todos
los seres queridos que te has llevado, sé que es tu trabajo, pero lastima, duele,
es cruel para los que nos quedamos, espero no ofenderte con lo que te digo,
sabes que te respeto, pero no por ello me quedaré callada con lo que siento,
así que espero que me comprendas.
Por favor sigue avisándome, no me
dejes así, prefiero mil veces saber que vienes a que llegues de improviso.

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