No lo logramos, no llegamos, y no
hubo nada que se pudiera hacer, el sábado presente contracciones, pero las
logramos controlar, me mando a hacer estudios el doctor y al parecer no había motivos
para preocuparnos porque otros marcadores estaban bien, pero el domingo en la madrugada
empecé otra vez con los dolores, me levante al baño y había sangre, llamamos al
doctor y él que siempre nos responde rápido ahora no nos contestaba, hasta como
las 5 de la mañana lo logramos localizar cuando lo buscamos desde las 3, pero
no importa, eso no hubiera hecho la diferencia, cuando llegamos al hospital ya
no había nada que hacer, mi sangrado era muy fuerte y yo no sentía a mi niña
moverse, pero guardaba una ínfima esperanza, pero no se logró.
MI Priscila Ayanami, así se iba a llamar, le encantaba que la abrazara a la hora de dormir (tenia que dormir abrazando mi pancita para que se calmara), le gustaba mucho la música y le gustaba bailar en mi pancita, como buena hija mía amaba los taquitos, se emocionaba cuando su papá la agarraba o le hablaba, y era una comeloncita porque siempre pesaba un poco más de lo que debería cuando íbamos al doctor.
Pero no lo logramos, apenas y casi llegamos a las 24 semanas, y no se pudo, este fue mi ultimo intento por todo lo que conlleva volverlo a hacer, mi cuerpo cada vez esta menos apto tanto por mi edad como por mi condición y mi corazón no resistiría una pérdida más, un embarazo más lleno de miedos y de dudas, esperando que todo vaya y a la vez a la expectativa de que todo se derrumbe nuevamente.
Mi esposo me dijo que podíamos adoptar, pero como espera hacerlo si hoy ni me mira, yo sé que es su dolor, y puedo respetarlo pero quien respeta el mío, quien me va a dar ese abrazo que necesito cuando se me juntan las lagrimas, quien esta allí cuando quiero correr a la ventana y aventarme o tomarme algo que me deje dormida para siempre, quien demonios esta conmigo en este luto, porque siempre tengo que ser yo la que respete su manera de ser y le deje alejarse y portarse indiferente.
Mi niña hermosa, estas ahora con tus hermanos, juega con ellos, que te cuiden y algún día nos vamos a volver a ver, los amo a los 3.

Lo siento muchísimo, en serio, le mando el más fuerte abrazo y duradero, en serio no sé qué decir y siempre meto la pata. Lo siento muchísimo.
ResponderEliminargracias por tus palabras, en momento así un abrazo muy fuerte sin palabras es la mejor medicina del mundo
ResponderEliminar