Doce días aguante, ya no puedo más, tenía que explotar y
cualquier pretexto fue bueno, me siento tan impotente, no sé que hacer,
normalmente trato de no depender de los demás, pero en este caso tengo que
hacerlo, me duele, tengo tantas ganas de llorar, de gritar y de mandar todo a
la goma.
Hace doce días que técnicamente no nos vemos, él ni siquiera
sabe de mi vida, de mis problemas, ni yo de los de él, que va a saber él de mis
dilemas si apenas y nos hablamos, quiero tiempo de calidad los pocos minutos
que lo veo, pero tampoco son porque está cansado, creo que comienzo a odiar su
trabajo, al menos antes había un poco de tiempo para mí.
Me choca esta situación, ni siquiera sé si estoy triste o
enojada, o quizás ambas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Y TU LO DICES ASI: