Ayer lo vi, y no sé a quien contarle, pero tampoco sé si haya algo que contar, tenía temor de verlo porque no sabía cual sería mi reacción, pero finalmente las cosas se dieron, él quería verme, lo sé, de lo contrario jamás habría sucedido.
No fue lo que esperaba, pero por dios, ni siquiera sé que es lo que esperaba, estuvimos platicando, de los viejos tiempos, de los nuevos y de los que están por venir, por eso me gusta estar con él, es increíble como pasamos de tema en tema, de tiempo en tiempo.
Me dio mucho gusto, pero no como el de siempre, si me puse feliz, pero no como siempre, creo que no lo disfrute tanto por el temor que tenía, que tengo por ÉL, no es que haya hecho algo malo, pero tengo miedo de perder al único hombre que quizás me ha amado sinceramente, o eso quiero creer, como sea, ÉL es mi presente y me dolería perderlo.
Ayer entendí que mi cuerpo no lo necesitaba, pero mi mente me exigía verlo, y eso fue lo más grato, pensé que me lanzaría a sus brazos y lo besaría, creí que le diría cuanto le amo, o que buscaría que las cosas resultaran un tanto como antes, si le hice una propuesta a la cual su obvia respuesta fue que no, pero sus mentiras me daban la razón, AMO LA FORMA EN LA QUE ME MIENTE, y si me preguntas por que la amo, simplemente porque siempre me dice lo que quiero escuchar, aunque él sabe perfectamente que yo sé la verdad.
Aun tengo su olor en mi mente, es inconfundible y lo más seguro es que se mantenga así por un tiempo, por tiempo hasta que lo vuelva a ver o hasta que lo olvide, y si somos lógicos creo que lo más seguro es que lo olvide, que no vuelva a saber nada de él y quede simplemente como un lindo recuerdo, porque ayer me di cuenta que ya lo supere, ayer me di cuenta que si se puede vivir sin él, se puede vivir sin nadie.

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